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La conquista del Mundial desató la locura en la Fan Zone de Son Fusteret de Palma ante 20.000 aficionados

Las fuerzas de seguridad hacen un balance muy positivo del dispositivo organizado para el evento que se saldó sin incidentes

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Julio Bastida

Palma vivió una de las noches más memorables de los últimos años con la conquista del Mundial de fútbol por parte de la selección española. Miles de aficionados se reunieron en Son Fusteret para seguir en directo la gran final en una pantalla gigante instalada por el Ayuntamiento de Palma, en una cita que convirtió el recinto ferial en el epicentro de la celebración del fútbol en Mallorca.

Desde varias horas antes del comienzo del encuentro, el ambiente ya era extraordinario. Familias enteras, grupos de amigos, jóvenes, niños y personas mayores fueron ocupando el recinto con camisetas, bufandas y banderas de España, creando una auténtica marea roja que no dejó de animar durante toda la noche. La expectación fue tan elevada que cerca de 20.000 personas llenaron Son Fusteret, mientras otras muchas siguieron el partido desde el exterior al completarse el aforo.

La tensión fue creciendo a medida que avanzaban los minutos de una final muy igualada, en la que España y Argentina protagonizaron un intenso pulso por el título. Cada ocasión de peligro provocaba un silencio absoluto seguido de aplausos y cánticos que hacían retumbar Son Fusteret. La emoción alcanzó su punto máximo en la prórroga, cuando Ferran Torres aprovechó la primera gran oportunidad del segundo tiempo extra para marcar el gol que acabaría otorgando el Mundial a la selección española.

El tanto, anotado en el minuto 106, desencadenó una explosión de alegría imposible de describir. Miles de personas saltaron, se abrazaron y celebraron el histórico momento mientras ondeaban banderas y sonaban bocinas y cánticos en todo el recinto. La emoción fue compartida por aficionados de todas las edades, que vivieron unidos una noche destinada a quedar grabada en la memoria colectiva del fútbol español.

Con el pitido final, la fiesta se desató definitivamente. La conocida canción «We Are the Champions» mientras Jaume Colombás alzaba una réplica del título mundial, se convirtió en la banda sonora de una noche para la historia  acompañada de una lluvia de confeti. Muchos aficionados permanecieron durante varios minutos en Son Fusteret disfrutando del ambiente festivo antes de trasladar la celebración a distintos puntos de la ciudad.

Las fuerzas de seguridad realizaron un balance muy positivo del dispositivo organizado para el evento. Tanto la Policía Local de Palma como la Policía Nacional destacaron que la jornada transcurrió con absoluta normalidad y sin incidentes de consideración, resaltando el comportamiento ejemplar de los asistentes durante toda la retransmisión y las posteriores celebraciones. La convivencia entre miles de personas fue una de las notas más destacadas de la noche, demostrando que la pasión por el fútbol puede vivirse desde el respeto y el civismo.

La animación comenzó mucho antes del inicio del partido. El público disfrutó de varias actuaciones musicales y de la participación de Jaume Colombàs, que interpretó diferentes temas relacionados con la selección española y animó a los aficionados con el himno nacional y canciones dedicadas a La Roja. El ambiente festivo fue creciendo a medida que se acercaba el comienzo del encuentro, convirtiendo Son Fusteret en una auténtica Fan Zone de España.

Entre los asistentes también estuvieron presentes diversas autoridades, entre ellas la presidenta del Govern balear, Marga Prohens, y el alcalde de Palma, Jaime Martínez, quienes compartieron con los aficionados una noche marcada por la ilusión y el orgullo por el éxito deportivo de la selección española.

Tras el triunfo, cientos de seguidores comenzaron a desplazarse hacia la Plaza de las Tortugas y otras zonas del centro de Palma para prolongar la celebración hasta bien entrada la madrugada. Las calles se llenaron de cánticos, banderas y caravanas de vehículos que festejaban la consecución de un título que ya forma parte de la historia del fútbol español.

La multitudinaria respuesta de la afición volvió a confirmar el enorme seguimiento que despierta la selección española en Mallorca. Son Fusteret se consolidó una vez más como el gran punto de encuentro para vivir los grandes acontecimientos deportivos, ofreciendo una imagen de unidad, pasión y respeto que acompañó una noche que muchos califican ya como una de las más inolvidables que ha vivido Palma alrededor del deporte.

Una vez más, la comunidad balear demostró que es un pueblo que siente los colores de su país, mostrando con orgullo el amor a su bandera, al himno y a la Selección Española de fútbol.

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