CCOO y UGT desempolvarán el 1 de mayo en Baleares la pancarta del ‘No a la guerra’ en apoyo a Sánchez
Pese a su cada vez más menguado poder de convocatoria, hacen un "llamamiento a la indignación" y participación
En el caso de Palma la marcha saldrá de la Plaza de España a las 11:30 horas y en Mahón e Ibiza, a las 12:00

CCOO y UGT desempolvarán el 1 de mayo en Baleares la pancarta del No a la guerra en apoyo a Sánchez y, según han asegurado, aspiran a convertir la jornada del Día del Trabajo en un «llamamiento a la indignación», si bien los precedentes de años anteriores apuntan a que la convocatoria tendrá un escaso seguimiento.
Los secretarios generales de CCOO en Baleares, José Luis García, y UGT Baleares, Pedro Homar, han presentado las manifestaciones que recorrerán las calles del archipiélago, en las que las principales reivindicaciones pasarán por la «vivienda, salarios y democracia».
García ha indicado que, ante una «buena situación» del mercado laboral, la escalada de precios, sobre todo en la vivienda, hace las subidas salariales que no se traduzcan en «mejoras para la clase trabajadora».
Por su parte, Homar ha manifestado que espera que esta manifestación sea un «clamor por la paz» frente a la «vulneración del derecho internacional», que ha supuesto la guerra en Irán y Oriente Medio.
Las manifestaciones saldrán a las 11.30 horas desde la plaza de España de Palma, a las 12.00 horas en la plaza de la Esplanada de Maó y a la misma hora en el parque de la Paz de Eivissa.
En cuanto a la cuestión del conflicto bélico, García han apuntado que esta guerra definirá la nueva configuración geopolítica y el nuevo modelo económico del conjunto del mundo, que tendrá «repercusiones en lo local».
Por eso ha tratado de censurar la «ilegalidad» de un conflicto que se ha declarado «al margen» de las instituciones multilaterales que se pusieron en marcha desde la 2ª Guerra Mundial.
García ha planteado que se necesitan políticas para «reforzar la red de protección» y el Estado del Bienestar, ya que ha considerado que será otra «batalla» que se tendrá que «librar» porque, a su manera de ver, «lo quieren convertir en negocio».
Por estos motivos, ha subrayado que el 1 de Mayo «no es una fiesta», sino un día de reivindicación, y se necesita que los trabajadores «se empiecen a indignar», dado que el futuro de la sociedad se estará marcado por «lo capaz que sea de moverse por sus derechos».
Además, ha advertido de los riesgos para la cohesión democrática que trata de «dinamitar» la extrema derecha y la derecha, a la que ha acusado de «echarse en sus brazos», con acuerdos como en los gobiernos de Extremadura y Aragón.
Por su parte, Homar ha manifestado que espera que esta manifestación sea un «clamor por la paz» frente a la «vulneración del derecho internacional», que ha supuesto la guerra en Irán y Oriente Medio.
El sindicalista ha señalado que los retos que hay exigen una «actuación urgente de la política», ya que ha reprochado que los poderes públicos parecen «resignados a obedecer las reglas del mercado en materia de vivienda».
Por eso, ha pedido coordinación y colaboración administrativa por las competencias repartidas que hay en este ámbito, dado que ha subrayado que falta un «acuerdo nacional de máximo consenso».