Todo el mundo conoce Ronda pero casi nadie sabe que al lado hay un pueblo blanco con aguas termales romanas y un desfiladero que parece sacado de una película
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Estamos en pleno mes de agosto, y seguramente Ronda es de los pueblos más visitados de Andalucía estos días. El Tajo y sus paisajes espectaculares tienen mucho que ver, por supuesto, pero lo cierto es que no es el único. De hecho, en el norte de Granada, entre montañas y con el embalse del Negratín muy cerca, se encuentra un pueblo blanco bastante menos conocido que guarda más de una sorpresa.
Zújar está situado a los pies del Cerro Jabalcón, dentro del Geoparque de Granada. Es uno de esos pueblos blancos que todavía conservan calles estrechas, casas encaladas y numerosos rastros de su pasado. Aunque lo curioso está también en lo que ocurre bajo tierra ya que de allí procede el agua caliente que desde hace siglos brota en esta zona y que los romanos ya supieron aprovechar. Pero no sólo eso si bien desde el municipio se puede llegar hasta el Negratín, subir por el Jabalcón o buscar una de las formaciones más particulares de la montaña. Se trata del Agujero de la Heredad, una gran abertura natural en la roca que también recibe los nombres de Ojo de la Horadada y Puerta de Zújar.
Todo el mundo conoce Ronda pero casi nadie sabe que al lado hay un pueblo blanco con aguas termales romanas
La relación de Zújar con sus aguas termales viene de lejos. Los Baños de Zújar están en la ladera norte del Cerro Jabalcón, junto al embalse. El agua nace a bastante profundidad y encuentra la salida a través de las fracturas de la roca. Cuando alcanza la superficie lo hace a una temperatura superior a los 38 grados. Los romanos conocieron estos manantiales y construyeron aquí unas termas pero no eran simplemente una piscina de agua caliente. El complejo disponía de diferentes espacios, entre ellos un frigidarium, un tepidarium y un caldarium, cada uno relacionado con una temperatura y una parte concreta del baño.
De aquellas instalaciones queda la historia, pero no un yacimiento que pueda recorrerse actualmente. Los restos de las antiguas termas acabaron bajo las aguas del Negratín tras la construcción del embalse. El manantial no desapareció con ellas y siguió alimentando la tradición termal de la zona. Hoy el agua se aprovecha en el balneario existente junto al embalse. Sus instalaciones mantienen incluso el nombre de Caldarium para uno de los espacios de baño, un pequeño guiño a lo que hubo aquí muchos siglos antes.
Las aguas están consideradas sulfatadas, cloruradas y sódicas y tienen una mineralización fuerte. En 1928 recibieron la declaración de aguas mineromedicinales. Pero más allá de esa clasificación, lo llamativo para quien llega hasta Zújar es poder bañarse con agua procedente de unos manantiales que ya eran conocidos en época romana.
Una enorme abertura entre las rocas del Jabalcón
Para encontrar otro de los lugares curiosos de Zújar toca mirar hacia el Cerro Jabalcón. La montaña se levanta junto al pueblo y alcanza los 1.492 metros de altitud. En ella está el Agujero de la Heredad, probablemente una de las formaciones naturales más fáciles de reconocer de todo el entorno y que recibe ese nombre ya que consiste en una gran abertura en la roca. También se la conoce como Ojo de la Horadada o Puerta de Zújar y, vista desde determinados puntos, parece una ventana abierta en mitad de la montaña. El Jabalcón se puede recorrer por distintos senderos y sus zonas más elevadas ofrecen vistas del Negratín y del Altiplano granadino. En la parte alta existe también un mirador astronómico y una pista para la práctica de vuelo libre. No es raro que la montaña sea frecuentada por aficionados al senderismo, la escalada o el ala delta.
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Casas blancas, cuevas y una iglesia construida sobre una mezquita
El entorno de Zújar es sin duda su gran atractivo, pero no podemos dejar atrás el pueblo en sí. Su centro histórico tiene origen árabe y todavía conserva casas encaladas, algunas levantadas en el siglo XVII. Llaman atención además los caños y fuentes repartidos por sus calles. No resulta extraño en un municipio donde el agua subterránea ha tenido tanta importancia. Junto al casco tradicional aparece Carramaiza, un barrio de casas cueva, y entre los edificios históricos sobresale la Iglesia de la Anunciación, construida en el siglo XVI sobre el solar de una antigua mezquita y reformada durante el XVIII. También se conservan la Almazara, la chimenea de Don Periquito, varias ermitas y viviendas antiguas como la Casa de los Rebolledo.
Por otro lado, también una parte de su historia sale a la calle durante las fiestas de Moros y Cristianos en honor a la Virgen de la Cabeza, con uno de sus elementos más particulares que son los llamados «papeles», una representación tradicional que lleva más de tres siglos celebrándose en la localidad. Al final, Zújar no tiene la fama de Ronda pero seguramente ahí esté parte de su encanto con sus aguas calientes que salen de las entrañas del Jabalcón, unas termas romanas que acabaron sumergidas, casas cueva y una montaña agujereada de forma natural que hacen que la suya se convierta también, en una visita imprescindible este verano.