Pueblos

Parece un escenario de ‘Cumbres borrascosas’ pero este pueblo rocoso y rodeado de agua está en Huelva

pueblo rocoso
Blanca Espada

La nueva versión cinematográfica de Cumbres Borrascosas ha devuelto a la actualidad la atmósfera oscura y poderosa de la novela de Emily Brontë. Los paisajes abruptos, el viento golpeando la roca y esa sensación de aislamiento casi romántico han vuelto a llenar las salas de cine. Y, sin embargo, no hace falta viajar a los páramos ingleses para encontrar un escenario con esa misma fuerza visual. De hecho hay un pueblo rocoso en Huelva que bien podría haber salido tanto de la película como del libro y que es perfecto para visitar esta Semana Santa.

Este pueblo está en el mismo corazón de Huelva, entre montes verdes y carreteras y está dominado por una gran mole de piedra caliza que se eleva sobre el valle. enclave donde el agua brota de la roca y donde la historia se acumula en capas que van desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna. Ese lugar es Alájar, en plena Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Y su perfil más reconocible es la imponente Peña de Arias Montano, un macizo que transforma el paisaje en algo casi literario.

Parece ‘Cumbres borrascosas’ pero este pueblo rocoso está en Huelva

La Peña se alza hasta los 746 metros de altitud sobre el valle donde se asienta el casco urbano. Desde abajo, la imagen es rotunda, debido a una enorme masa de roca caliza que parece surgir de la tierra y que preside cada rincón del municipio. No es un simple mirador natural sino que es el elemento que da sentido al conjunto.

En sus entrañas, el agua ha ido modelando cuevas y cavidades a lo largo de miles de años. Estalactitas, estalagmitas, pequeñas lagunas interiores y paredes cubiertas de musgos y líquenes crean un paisaje subterráneo que contrasta con la luminosidad exterior. Cuevas como El Palacio Oscuro, La Fuente, La Sillita del Rey o El Salón de los Machos conservan ese carácter casi primitivo que sorprende al visitante. El agua además no es un detalle menor, sino que este complejo constituye un conjunto hidrogeológico de especial interés, con manantiales que brotan de la roca y que han sido fundamentales para explicar por qué este lugar estuvo habitado mucho antes de que existiera el actual pueblo.

Un enclave habitado desde la Prehistoria

La combinación de piedra, agua y proximidad a zonas metalúrgicas convirtió este enclave en un punto estratégico desde tiempos remotos. En la Peña y su entorno se han documentado restos del Calcolítico, de la Edad del Bronce y de etapas posteriores como la época romana, ibero-púnica y musulmana.

Por otro lado, en las cuevas se han hallado objetos cerámicos, hachas votivas y restos de fauna que permiten reconstruir una etapa poco documentada en la historia serrana. También se ha identificado la existencia de una villa romana en el paraje de Llanos de Orullos. Todo ello convierte el lugar en un yacimiento clave para comprender la evolución histórica de la provincia de Huelva.

Durante la etapa musulmana el territorio adoptó el nombre de Alájar, que significa la piedra en clara referencia a la Peña. El trazado más antiguo del casco urbano, con callejuelas estrechas y reviradas, responde a esa herencia andalusí que todavía hoy se percibe al pasear por el pueblo. Tras la reconquista, Alájar fue territorio de frontera entre Castilla y Portugal y pasó a manos de la orden de Santiago. No sería hasta el siglo XVIII cuando consolidaría su independencia respecto a Aracena y diversificaría su economía con mayor peso de la ganadería y el comercio.

El retiro de Arias Montano y la dimensión espiritual

En 1553 llegó a la Peña el teólogo y humanista Benito Arias Montano, consejero de Felipe II. Su elección no fue casual. Buscaba un lugar de retiro y estudio, y encontró en esta sierra un espacio acorde con su idea de recogimiento. Reedificó la ermita existente, construyó casa y estudio, organizó huertas y viñas, acondicionó la Fuente de la Peña y embelleció el camino de acceso con una alameda frondosa. Su proyecto evocaba las villas rústicas italianas y los jardines manieristas de la época. Desde entonces, la Peña quedó ligada para siempre a su nombre.

Con el tiempo, el enclave se convirtió también en un importante centro de culto mariano. La devoción a Nuestra Señora Reina de los Ángeles se formalizó con la creación de una hermandad en 1528. Cada 8 de septiembre se celebra la romería, que atrae a fieles no solo de la comarca, sino también de otras provincias como Sevilla o Badajoz e incluso de Portugal. Ya en 1807 existen documentos que mencionan la presencia de comerciantes llegados de distintos puntos de la provincia para participar en el mercado artesanal vinculado a la festividad.

Un paisaje que recuerda a la gran literatura romántica

Un pueblo con un pasado centenario y con un entorno que lo hace especialmente recomendable para quienes deseen descubrir paisajes que nos recuerden a los que se ven en la adaptación dirigida por Emerald Fennell, que ha puesto de nuevo el foco en los escenarios agrestes que acompañan la historia de Heathcliff y Catherine a los que ahora dan vida Jacob Elordi y Margott Robbie. Viento, piedra y naturaleza desbordada forman parte de su identidad visual y aunque en Alájar, la imagen es distinta en clima y vegetación, comparte esa sensación de aislamiento y grandeza natural. Con la Peña recortándose contra el cielo, el valle extendiéndose a sus pies y el silencio de la sierra, se crea un escenario que podría encajar en cualquier relato romántico del siglo XIX.

Lo último en España

Últimas noticias