OKDIARIO recorre Dos Hermanas, el km cero de la corrupción andaluza donde todos los socialistas tienen una calle
En 2019 Vox propuso dedicar una calle a Amancio Ortega por sus donaciones sanitarias, pero el PSOE lo rechazó

El municipio sevillano de Dos Hermanas se ha convertido, según denuncia Vox, en un símbolo del dominio político del socialismo andaluz y de la corrupción que han marcado su gestión durante décadas. En sus avenidas, plazas y rotondas, nombres vinculados al PSOE se repiten hasta el punto de que los de Abascal lo califican como un auténtico mapa ideológico al aire libre.
El recorrido comienza con el vicesecretario jurídico de Vox en Sevilla y concejal, Fernando Rodríguez Galistelo, en el bulevar dedicado a Felipe González, una glorieta inaugurada en 2010. Para sus detractores, este homenaje contrasta con los escándalos que estallaron en Andalucía en los años posteriores, especialmente el caso de la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo (FAFE), investigada por el uso irregular de fondos públicos.
Desde Vox, personado como acusación popular, sostienen que existen correos electrónicos que evidenciarían prácticas de enchufismo dentro de la administración autonómica. Mensajes en los que se pedía la contratación de familiares de cargos públicos o personas sin experiencia laboral, incluso con indicaciones explícitas de eliminar las pruebas tras su lectura. Unas prácticas que, aseguran, contribuyeron a tejer una red clientelar dentro de la Junta de Andalucía.
La polémica no se limita a la gestión, sino también al callejero. En la localidad abundan nombres de dirigentes históricos de la izquierda, como el del comunista Santiago Carrillo, cuya denominación figura en una de las vías donde se ubican importantes instalaciones deportivas.
En 2019, Vox propuso cambiar su denominación por Amancio Ortega, por sus donaciones sanitarias, incluyendo equipamiento para el Hospital Universitario de Valme. Sin embargo, la iniciativa no prosperó tras el rechazo del PSOE y la abstención de PP y Ciudadanos, tal y como recuerda Adrián Trashorras, concejal de Vox en Dos Hermanas (Sevilla).
El peso político de Dos Hermanas dentro del socialismo es indiscutible. La ciudad ha estado gobernada, tras la primera legislatura por los comunistas, ininterrumpidamente por el PSOE y jugó un papel clave en 2017 en el regreso de Pedro Sánchez a la Secretaría General del partido, en un proceso que culminaría con su llegada a La Moncloa tras la moción de censura de 2018.
En los últimos años, la controversia ha crecido con la rotulación de nuevas calles. Sólo en 2022 se aprobaron más de una treintena de nombres, en su mayoría vinculados a figuras políticas. Vox defendía alternativas como homenajear a víctimas del terrorismo, pero el equipo de gobierno trasladó la competencia al órgano ejecutivo local, donde el PSOE tiene mayoría exclusiva, limitando así la capacidad de influencia del resto de partidos.
Dos Hermanas representa el kilómetro cero de una forma de hacer política basada en el control institucional, el simbolismo en el espacio público y una hegemonía sin alternancia. Para el gobierno local, en cambio, se trata de una gestión respaldada durante décadas por las urnas. Una dualidad que mantiene al municipio en el centro del debate político andaluz.