La joya secreta de la Costa Tropical de Granada: está escondida entre rocas y presume de un agua de azul eléctrico
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Andalucía es sin duda, uno de los destinos vacacionales de muchos, tanto en julio como en agosto y entre sus encantos, hay playas que aparecen en todas las guías y que seguro que todos visitan, pero también hay otras que, en cambio, siguen pasando bastante desapercibidas. No salen en listas ni suelen aparecer en las típicas recomendaciones, pero eso no significa que sean menos interesantes. De hecho, una de las más llamativas está en la Costa Tropical de Granada, escondida entre rocas y que presume además de tener agua de azul eléctrico
En la Costa Tropical de Granada, entre tramos de carretera y miradores, aparecen pequeñas calas que no se ven a simple vista. Y una de ellas es La Joya, un rincón donde el mar sorprende por su color azul intenso y donde, incluso en verano, se puede estar con bastante calma. Pero no es una playa a la que se llegue sin más sino que hay que saber dónde está y caminar un poco hasta dar con ella. Pero precisamente por eso mantiene ese ambiente más tranquilo, sin grandes aglomeraciones ni demasiadas construcciones alrededor.
La joya secreta de la Costa Tropical de Granada
La Joya se encuentra en un tramo de costa donde los acantilados dominan el paisaje. Está situada entre la playa de Torrenueva y el Faro de Sacratif, en el entorno de Motril, y su acceso discreto hace que no sea visible desde muchos puntos habituales. Ese aislamiento natural ha permitido que la cala conserve un ambiente tranquilo incluso en los meses de mayor afluencia turística. Mientras otras playas de la zona se llenan, aquí el ritmo es otro. No hay grandes multitudes ni bullicio constante. Además, el entorno rocoso actúa como una especie de barrera natural que protege este espacio y refuerza esa sensación de estar en un lugar aparte, casi secreto.
Cómo es la playa de La Joya
La Joya no es una cala especialmente grande, pero tiene el tamaño suficiente como para estar a gusto sin sensación de agobio. Son unos 300 metros de largo, con una franja de arena oscura bastante típica en esta parte de la costa granadina, de modo que no es la imagen clásica de playa mediterránea, y precisamente ahí está parte de su encanto.
Po otro lado, elmar aquí suele estar relativamente tranquilo, aunque cambia según el día. Lo que sí se repite bastante es la claridad del agua. Cuando el tiempo acompaña, el color azul destaca muchísimo frente a las rocas y llama la atención desde el primer momento. No es raro ver a gente con gafas de snorkel o simplemente disfrutando del baño sin prisas. Al no ser una playa masificada, se nota bastante la diferencia respecto a otras zonas más concurridas.
Una playa naturista y poco masificada
Otro de los aspectos que define a La Joya es su carácter naturista. Es una playa donde el nudismo está permitido y es habitual, algo que, en la práctica, ha contribuido a mantener su perfil discreto. No es un lugar al que llegue el turismo masivo, ni tampoco el visitante ocasional que busca chiringuito y comodidad. Aquí el ambiente es más relajado, más pausado. Eso no significa que sea inaccesible, pero sí que atrae a un perfil de visitante diferente, más interesado en la tranquilidad y el contacto directo con la naturaleza.
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Cómo llegar
Llegar hasta La Joya requiere un pequeño esfuerzo. No hay acceso directo en coche hasta la arena, lo que obliga a completar un tramo a pie. Se puede llegar desde la carretera N-340 o a través del sendero litoral que parte del Mirador del Peñón de Jolúcar. En ambos casos, el acceso incluye un descenso por zonas de roca o senderos algo irregulares, por lo que es recomendable llevar calzado adecuado. No es un camino largo, pero sí lo suficiente como para que no todo el mundo se anime. Y eso, de nuevo, explica por qué la cala mantiene ese carácter tranquilo.
Sin servicios, pero con mucho encanto
En esta playa no hay chiringuitos, ni duchas, ni alquiler de hamacas. Tampoco puestos de socorro ni grandes infraestructuras. Es una playa prácticamente virgen. Para algunos, eso puede ser un inconveniente. Pero para otros es justo lo contrario: una de sus principales virtudes. La ausencia de servicios obliga a ir preparado con agua, comida, sombrilla, pero también permite disfrutar de un entorno mucho más natural, sin interferencias. Solo el mar, la roca y el sonido del agua.
En una zona donde conviven playas urbanas muy concurridas con otros espacios más abiertos, La Joya representa una alternativa distinta. No es la opción más cómoda, ni la más accesible, pero sí una de las más especiales. Especialmente en verano, cuando el resto del litoral registra una alta ocupación, encontrar un rincón así tiene un valor añadido. No es raro que quienes la visitan repitan o la recomienden como uno de esos lugares que merece la pena descubrir al menos una vez. Porque a veces no se trata de la playa más grande ni de la más conocida, sino de la que consigue ofrecer algo diferente. Y en ese sentido, La Joya hace honor a su nombre.