Castillo árabe, casas blancas y aguas termales: el pueblo de Andalucía que parece sacado de un cuento

El pueblo Andalucía
Casares.
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Situado en la Costa del Sol, en el límite con la provincia de Cádiz, Casares reúne todos los rasgos del típico pueblo blanco de Andalucía. Sus calles, estrechas, empinadas y sinuosas, están flanqueadas por casas encaladas que se integran en un entorno de gran belleza e historia, declarado Conjunto Histórico-Artístico. El origen de Casares parece remontarse a épocas íberas y fenicias, lo que explica su rica historia y su amplio patrimonio.

El centro histórico de Casares, de clara herencia andalusí, mantiene el trazado típico de los pueblos blancos andaluces. Desde lo alto, el conjunto de fachadas encaladas crea una estampa única, hasta el punto de que su enclave ha sido catalogado por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico como «Paisaje Cultural de Andalucía».

Casares, el pueblo de Andalucía donde vivió Julio César

«Situado en un cerro entre la serraní­a de Ronda, la Costa del Sol y el Campo de Gibraltar, por lo que el paisaje de sus tierras varí­a desde lo más abrupto y espectacular de la Serraní­a en el Pico de los Reales, a las tierras bajas del Valle de Guadiaro de huertas y cereales pasando por una pequeña franja de costa.

El pueblo, declarado Conjunto Histórico-Artí­stico está considerado como uno de los más bellos de España. Su origen, según la tradición, se remonta a la época romana, cuando Julio César lo mandó construir en agradecimiento por haberse curado bañándose en los Baños de la Hedionda; sin embargo, el núcleo actual es de origen árabe. Aunque lo más interesante del pueblo es el conjunto, se pueden destacar monumentos y lugares de especial de interés: las ruinas del Castillo, la Iglesia de la Encarnación, las cuevas de Ballesteros, las de la Hedionda, la Sima de los Huesos y por último la casa natal de Blas Infante», detalla la Junta de Andalucía.

Los orígenes de Casares se remontan a la prehistoria, como demuestran los hallazgos en abrigos y cuevas como Ferrete, Crestellina o Utrera. Su ubicación estratégica defensivo favoreció el asentamiento de fenicios, iberos, romanos y árabes. Durante la Edad Media, Casares se convirtió en uno de los enclaves más relevantes de la zona y fue uno de los últimos bastiones musulmanes en caer ante los cristianos. En 1361, Casares fue escenario de la alianza entre las tropas de Don Pedro I el Cruel y Mohamed V, en su intento por recuperar el trono de Granada. Tras la repoblación cristiana tuvo lugar la rebelión de los moriscos, que terminó a finales del siglo XVI con la muerte de su líder, Al-Fair.

Lugares de interés

Situado sobre un abrupto macizo de roca caliza, se encuentra el conocido Castillo de Casares. Declarado Bien de Interés Cultural en 1985, los restos conservados y las excavaciones realizadas han aportado evidencias de asentamientos árabes del siglo XIII, cuando Casares adquirió gran relevancia como una de las fortalezas clave entre el litoral del Estrecho y la Serranía de Ronda.

Por su parte, la Iglesia de San Sebastián es una pequeña ermita del siglo XVII situada en la plaza principal. De una sola nave, alberga la imagen de Nuestra Señora del Rosario del Campo, patrona de Casares. También es de especial interés conocer la Fuente de Carlos III; construida en 1785 durante el reinado de Carlos III, forma parte de las mejoras hidráulicas del municipio en el siglo XVIII. Mientras, la Casa natal de Blas Infante, situada en la calle Carrera, es el lugar donde nació el ideólogo del andalucismo; hoy funciona como punto de información turística y espacio expositivo dedicado a su vida y obra.

Finalmente, la Torre de la Sal, declarada Bien de Interés Cultural en 1985, destaca por su planta cuadrad. Su origen es nazarí, y ya aparece documentada en el siglo XVI dentro del sistema defensivo del litoral. Aunque ha perdido algunos elementos originales, como la puerta levadiza, sigue siendo un importante vestigio histórico.

Baños de la Hedionda

En la confluencia del canuto de la Utrera con el de los Molinos se encuentran los Baños de la Hedionda, un manantial de aguas sulfurosas cuyo uso se remonta a finales de la Edad Media. Las obras del edificio de los Baños comenzaron en el siglo XVII y, según los historiadores, se popularizaron a partir del siglo XIX, cuando empezó a desarrollarse en la Málaga el uso de este tipo de manantiales con fines terapéuticos y aumentó el interés por el turismo de baños de interior.

Las leyendas cuentan que su origen se remonta al propio Julio César, quien, siendo pretor, habría encontrado alivio a una enfermedad en estas aguas y ordenado construir los baños. Más allá del mito, lo que sí parece seguro es que sus tropas también se beneficiaron de ellas mientras esperaban el enfrentamiento con Pompeyo, aliviando distintas afecciones de la piel. Hoy, la zona de los baños está reconocida como Bien de Interés Cultural.

Lo último en España

Últimas noticias