El pueblo más pequeño de España mide sólo como un campo de fútbol y tiene 6 calles y 100 habitantes
Un pueblo de la Comunidad Valenciana con sólo 6 calles y 10 habitantes
Los pueblos españoles más buscados para una escapada
5 pueblos bonitos de España: belleza, historia y oportunidades para vivir

En verano hay quien busca destinos de playa, quien se va a la montaña y quien simplemente quiere desconectar un rato sin hacer muchos kilómetros. No siempre hace falta un plan grande para cambiar de aire sino que veces basta con un sitio diferente, tal y como ocurre con el pueblo más pequeño de España.
Este pueblo no destaca por sus monumentos ni por su tamaño precisamente, sino por lo contrario. Es tan pequeño que se puede recorrer entero en muy poco tiempo, sin prisas y sin necesidad de organizar nada. Se trata de Llocnou de la Corona, en la Comunidad Valenciana, a pocos minutos de Valencia ciudad. Tiene alrededor de 100 habitantes, seis calles y una superficie que equivale, más o menos, a la de un campo de fútbol. Y aun así, mantiene su identidad como municipio, uno con mucho encanto.
El pueblo más pequeño de España tiene 6 calles y 100 habitantes
Hablar de Llocnou de la Corona es hablar prácticamente de todo su término municipal al mismo tiempo. No hay zonas separadas ni barrios diferenciados sino que todo está concentrado en un espacio muy reducido donde las distancias no existen como tal y donde cualquier recorrido se hace en apenas unos minutos andando.
Las calles son cortas, llanas y bastante tranquilas, sin tráfico constante ni ruido. Las casas son bajas, de estilo tradicional, y mantienen una estética bastante uniforme que hace que el conjunto tenga coherencia. No hay grandes edificios ni elementos que rompan esa sensación de espacio compacto, pero a pesar de ello, no se percibe como un lugar vacío. Tiene vida, hay vecinos y hay cierta actividad cotidiana, aunque a una escala muy distinta a la de otros municipios más grandes.
Un origen que explica su tamaño
El motivo de que este pueblo sea así de pequeño no es casual. Su origen se remonta al siglo XVII, cuando se levantó un convento de frailes franciscanos en la zona. A partir de ahí, comenzaron a instalarse algunas familias que trabajaban las tierras cercanas, creando un pequeño núcleo de población alrededor. Con el paso del tiempo, el convento desapareció, pero las viviendas se mantuvieron. El pueblo no creció mucho más allá de ese punto inicial, y esa falta de expansión es lo que explica que hoy tenga ese tamaño tan reducido. No es que haya perdido espacio, sino que nunca llegó a desarrollarse como otros municipios.
La iglesia como punto principal
Dentro de ese espacio tan limitado, hay un edificio que destaca claramente sobre el resto: la Iglesia Parroquial de la Virgen del Rosario. Es el principal punto de interés del municipio y uno de los elementos más visibles dentro del conjunto. Se construyó a finales del siglo XIX sobre una antigua ermita y presenta un estilo neogótico que contrasta con la sencillez de las viviendas que la rodean. En su interior alberga un retablo neoclásico que aporta un valor artístico que no se espera en un lugar tan pequeño.
Qué ver cerca del pueblo
Aunque el municipio se recorre en poco tiempo, su ubicación permite completar la visita sin demasiado esfuerzo. Muy cerca se encuentra el Parque Natural de la Albufera, uno de los entornos más conocidos de la zona. Allí el paisaje cambia por completo. Aparecen los arrozales, los canales y una fauna bastante característica. Es un lugar habitual para pasear, montar en barca o simplemente ver el atardecer, que es uno de sus momentos más conocidos. También están cerca municipios como Catarroja o Torrent, que ofrecen más opciones si se quiere alargar la escapada.
Gastronomía de la zona
La gastronomía es otro de los puntos que completan la experiencia. La paella es el plato más conocido, pero no el único. En la zona hay recetas tradicionales que siguen muy presentes y que forman parte de su identidad y un de ellas es el all i pebre, un guiso elaborado con anguila, patata, ajo y pimentón. También son habituales el arroz al horno o la fideuà, platos muy ligados a la tradición valenciana y aunque no es necesario quedarse en el pueblo para probarlos, pero sí forman parte del entorno que lo rodea y del tipo de visita que se puede hacer.
Otros pueblos pequeños en España
Aunque este pueblo es el más pequeño en superficie, no es el único caso llamativo en el país. España tiene varios municipios con muy pocos habitantes, especialmente en zonas rurales. Tenemos ejemplos como Illán de Vacas, con apenas cinco vecinos, o Estepa de San Juan, con poco más de diez, reflejan una realidad bastante extendida. En este caso, sin embargo, su cercanía a Valencia permite que mantenga población y actividad, algo que no ocurre en otros lugares más aislados.
En definitiva, con estos pequeños pueblos y más ahora en verano, cuando muchos buscan desconectar sin complicarse demasiado, podemos disfrutar de planes diferentes con actividades tranquilas y una forma distinta de pasar el tiempo, igual de valida que irse a pasar los días a la playa o a la montaña.