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Parecen los Dolomitas italianos, pero están en Aragón y sus paredes alcanzan los 275 metros en vertical

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

A primera vista, el perfil afilado y vertical de los Mallos de Riglos podría parecerse a los Alpes o a los Dolomitas italianos. Sin embargo, este paisaje monumental se encuentra en Aragón, concretamente en la provincia de Huesca, donde estas formaciones rocosas se elevan de forma abrupta sobre el valle del río Gállego.

Sus paredes alcanzan hasta 275 metros de altura en vertical, una cifra que explica por qué este enclave se ha convertido en uno de los grandes iconos naturales del norte de España.

Mallos de Riglos en Aragón: un paisaje vertical comparable a los Dolomitas

Los Mallos de Riglos, situados en la comarca de la Hoya de Huesca, forman un conjunto de enormes masas de roca conglomerada que destacan de manera contundente en el paisaje.

Su origen se remonta a millones de años atrás, cuando sedimentos arrastrados por antiguos ríos se compactaron y, con el paso del tiempo, la erosión fue esculpiendo estas paredes casi lisas y verticales.

Algunos de los mallos más conocidos, como el Mallo Pisón, el Mallo Firé o el Mallo Puro, superan los 250 metros de desnivel continuo aproximadamente. Esta verticalidad extrema es la que ha llevado a comparar este enclave aragonés con otros grandes paisajes alpinos europeos, salvando las distancias de altitud.

La singularidad de los Mallos de Riglos reside precisamente en su aislamiento y en la forma en que emergen desde una cota relativamente baja, lo que acentúa su impacto visual.

Qué ver en los Mallos de Riglos: naturaleza, geología y biodiversidad

Los Mallos de Riglos en Aragón constituyen un espacio natural de gran interés ecológico. Las paredes rocosas sirven de refugio y zona de cría para numerosas aves rupícolas.

Entre ellas destaca el buitre leonado, fácilmente visible planeando alrededor de los mallos, junto a otras especies como alimoches o chovas piquirrojas.

El entorno que rodea a estas formaciones combina vegetación mediterránea y prepirenaica, creando un contraste marcado entre el verde del valle y los tonos ocres y rojizos de la roca.

Este equilibrio convierte a los Mallos de Riglos en un enclave muy valorado tanto por naturalistas como por aficionados a la fotografía de paisaje.

Escalada en los Mallos de Riglos: paredes de hasta 275 metros en vertical

La escalada en los Mallos de Riglos es una de las actividades más reconocidas del lugar a nivel internacional.

Desde mediados del siglo XX, estas paredes han sido un referente para escaladores que buscan grandes itinerarios en roca conglomerada. Las vías discurren por paredes de hasta 275 metros, con largos sostenidos y una exposición considerable.

El tipo de roca, formada por cantos rodados incrustados, ofrece agarres muy característicos, aunque también exige experiencia y técnica. Existen itinerarios de distintos niveles, pero la mayoría están orientados a escaladores con una preparación sólida, lo que refuerza la reputación de Riglos como destino de escalada clásica.

Cómo llegar a los Mallos de Riglos y disfrutar de este icono natural de Aragón

El acceso a los Mallos de Riglos es sencillo desde la carretera A-132, que conecta la zona con Huesca capital y otros puntos del Prepirineo. El pequeño municipio de Riglos se sitúa a los pies de las formaciones y actúa como punto de partida para rutas de senderismo, miradores y actividades guiadas.

Este enclave puede visitarse durante todo el año, aunque la primavera y el otoño son las épocas más recomendables por clima y luminosidad.