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Primeras impresiones del Samsung Galaxy Z Fold8: así se siente en la mano su nuevo formato

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Llevo apenas unas horas con el nuevo Samsung Galaxy Z Fold8, así que esto no es un análisis, sino una primera toma de contacto centrada en un único aspecto, el de la ergonomía. Es decir, cómo se agarra, cómo pesa, cómo se abre. El resto, la cámara, software, autonomía, lo dejo para cuando le haya metido más horas y pueda dar una opinión sensata.

El Samsung Galaxy Z Fold8 a la mano

Lo primero que cambia respecto a los Fold anteriores es la proporción. Samsung ya no vende este modelo como una evolución más del Z Fold clásico: en su propia web lo presenta como un «smartphone passport», un formato nuevo dentro de su gama de plegables. Y se nota en cuanto lo coges: cerrado es más corto y más ancho que sus predecesores, con una pantalla exterior de 5,5 pulgadas y una relación de aspecto de 10:16 que recuerda, en efecto, a una libreta o un pasaporte antes que al bloque alto y estrecho de generaciones anteriores. El cambio se siente en la palma, se agarra distinto, se sujeta distinto con una mano, y entra en el bolsillo de otra manera.

Foto: Nacho Grosso

El peso ayuda a esa sensación de manejo más cómodo. Son 201 gramos, lo que convierte a este Fold8 en el más ligero de la historia de la gama (dato del fabricante). En mano se percibe: no es un terminal que canse sujetarlo un rato largo con una sola mano, algo que sí pasaba con generaciones anteriores del Fold.

Foto: Nacho Grosso

La bisagra, que Samsung llama Armor FlexHinge, cierra con un ajuste limpio, sin apenas hueco entre las dos mitades, y se abre con un gesto suave: el fabricante habla de mayor espacio en el bisel interior para facilitar la apertura, y en el uso con una mano al aire libre, con algo de viento, se agradece que no haga falta forzar el gesto.

Foto: Nacho Grosso

Desplegado, el cambio de proporción se traslada a la pantalla principal, de 7,6 pulgadas con relación 4:3: es notablemente más ancha que la de un Fold tradicional, lo que también significa que manejarlo con una sola mano deja de ser una opción real una vez abierto. Aquí ya no hablamos de un teléfono grande, sino de algo que ocupa el terreno intermedio entre móvil y mini tablet, y eso condiciona la forma de sujetarlo, hacen falta las dos manos, y el equilibrio del peso cambia según por dónde lo agarres.

El módulo de cámara, con el doble sensor de 50 megapíxeles, sobresale lo justo para no desequilibrar el terminal cuando se apoya sobre una superficie plana con la tapa cerrada, algo que sí resultaba más incómodo en plegables con módulos más prominentes.

Foto: Nacho Grosso

Lo que me queda por comprobar es cómo envejece esta sensación con el uso diario, si la nueva proporción resulta cómoda pasadas varias horas seguidas, si el bolsillo lo nota distinto a como cuenta el fabricante, y cómo se comporta la bisagra fuera del entorno controlado de un primer contacto. De eso hablaré en el análisis completo.