Por qué va lento el móvil aunque lo hayas comprado hace poco: 5 hábitos que lo explican
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Cuando un teléfono empieza a tardar en abrir aplicaciones o se queda pillado al cambiar de pantalla, la reacción automática es pensar que ya toca cambiarlo. Pero la explicación de por qué va lento el móvil suele estar en la forma de usarlo, no en el tiempo que tiene. Un smartphone de dos años con buen procesador puede comportarse peor que uno más modesto si arrastra ciertos vicios de uso y estos son cinco de los más habituales.
Acumular decenas de apps abiertas en segundo plano
Cerrar aplicaciones a medias, sin llegar a salir de ellas del todo, hace que el sistema siga reservándoles memoria RAM y ciclos de procesador para sincronizar datos, comprobar notificaciones o mantener la conexión activa. Android e iOS gestionan esto de forma bastante eficiente, pero cuando se acumulan treinta o cuarenta procesos en pausa, el margen que le queda al sistema para atender lo que sí está en pantalla se reduce. No hace falta forzar el cierre de todo a diario, pero sí revisar de vez en cuando qué apps llevan abiertas semanas sin usarse.
Dejar el almacenamiento al límite
Un móvil con menos del diez por ciento de espacio libre trabaja peor, y esto es una realidad. El sistema operativo necesita espacio libre en la memoria interna para tareas como el caché temporal, la compresión de imágenes o las actualizaciones en segundo plano. Cuando ese margen desaparece, operaciones tan simples como abrir la cámara o guardar una foto se vuelven perceptiblemente más lentas. Fotos duplicadas, vídeos sin exportar y aplicaciones instaladas y olvidadas suelen ser las culpables.

Postergar las actualizaciones del sistema
Las actualizaciones no solo añaden funciones nuevas. Buena parte de ellas incluyen parches de rendimiento y gestión de memoria que corrigen justo los problemas que provocan lentitud. Retrasarlas indefinidamente por miedo a que se estropee algo tiene el efecto contrario, el teléfono sigue arrastrando errores ya solucionados en versiones posteriores.
Usar fondos de pantalla animados y widgets en exceso
Los fondos animados, los widgets que se actualizan constantemente y las animaciones de transición muy vistosas consumen recursos gráficos de forma permanente, incluso con la pantalla bloqueada en algunos casos. En modelos de gama media, este consumo constante de GPU se nota especialmente al abrir apps pesadas como juegos o edición de vídeo.
No reiniciar nunca el teléfono
Muchos usuarios no apagan el móvil durante semanas o meses o directamente, nunca. El reinicio no es un gesto anticuado heredado de los ordenadores de sobremesa, ya que libera memoria RAM ocupada por procesos que se han quedado colgados y da al sistema la oportunidad de reorganizar recursos. Un reinicio ocasional, una vez a la semana es suficiente, suele traducirse en una respuesta más ágil del terminal.
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