MacBook Pro M5: potencia y estabilidad para quienes necesitan un portátil de verdad
El MacBook Pro M5 tras dos meses de uso
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El MacBook Pro M5 es uno de esos equipos que no buscan impresionar rápidamente, sino acompañarte durante años con la misma solvencia. Desde los primeros días de uso queda claro que este no es un portátil pensado para tareas puntuales o para un uso casual, sino una herramienta de trabajo diseñada para sostener jornadas largas, flujos exigentes y un ritmo constante de resistencia.
Hay ordenadores que te obligan a adaptar tu forma de trabajar a sus limitaciones. Y luego están los que se integran en tu rutina profesional hasta desaparecer. El MacBook Pro M5 pertenece claramente a este segundo grupo. No te hace pensar en él más allá de lo estrictamente necesario. Esa sensación de tranquilidad es, en el fondo, uno de los valores más difíciles de conseguir en un portátil profesional.
Este no es un Mac pensado que se caracterice por un rediseño radical ni por un planteamiento extremo, este es mucho más sobrio y, precisamente por eso, más interesante. El MacBook Pro M5 apuesta por estabilidad, rendimiento sostenido, autonomía real y una experiencia muy pulida en el día a día. Cuando el ordenador es el centro de tu trabajo, ese enfoque tiene mucho más peso que cualquier promesa técnica.
Así es el MacBook M5 Pro
| Pantalla | Liquid Retina XDR de 14,2 pulgadas, resolución 3.024 x 1.964 píxeles, ProMotion hasta 120 Hz. |
| Procesador | Apple M5 con CPU de 10 núcleos. |
| Gráficos | GPU integrada de 10 núcleos. |
| Memoria | 16 GB o 24 GB de memoria unificada. |
| Almacenamiento | SSD desde 512 GB hasta 4 TB. |
| Conectividad | Wi-Fi 6E y Bluetooth 5.3. |
| Puertos | Tres Thunderbolt 4, HDMI, lector SDXC, MagSafe 3 y jack de 3,5 mm. |
| Cámara | Cámara de 12 mpx con Encuadre Centrado y Vista Cenital. |
| Sonido | Sistema de seis altavoces con audio espacial y compatibilidad con Dolby Atmos. |
| Autonomía | Hasta 24 horas según el tipo de uso. |
| Peso | Aproximadamente 1,55 kg. |
| Precio de partida | Desde 1.829 euros. |
Un diseño pensado para durar en el tiempo
Apple lleva varias generaciones afinando el diseño del MacBook Pro, y el M5 confirma que la fórmula ya está madura. Aquí no hay obsesión por ser el portátil más fino ni el más ligero. El enfoque es otro, ofrecer una estructura sólida, bien construida y preparada para soportar el uso intensivo durante años.
El chasis transmite confianza desde el primer contacto. Todo encaja con precisión y la sensación de solidez se sabes que se mantiene con el paso del tiempo. Es un equipo que no busca llamar la atención cuando lo sacas de la mochila, pero sí convencerte tras semanas de trabajo continuo, cuando compruebas que sigue siendo igual de firme y cómodo que el primer día. dsto es algo que he podido comprobar en mis sesione s de trabajo en el tren o u aeropuerto.
El teclado vuelve a ser uno de los grandes aciertos. El recorrido es cómodo, la pulsación precisa y el nivel de ruido muy contenido, algo que se agradece tanto en casa como en espacios compartidos. Para quienes escribimos, editamos o trabajamos muchas horas con texto, es un teclado que invita a alargar la jornada sin fatiga. El trackpad, como es habitual en Apple, sigue siendo una referencia por precisión y tamaño.
Una pantalla que marca la diferencia en el uso diario
La pantalla Liquid Retina XDR es uno de los elementos que definen la experiencia del MacBook Pro M5. No se trata solo de brillo o contraste, sino de la sensación global de calidad que transmite en cualquier situación. Todo se ve limpio, estable y muy bien definido, tanto si estás revisando documentos como si trabajas con fotografía o vídeo.
El refresco adaptativo aporta una fluidez constante que se nota especialmente en el uso diario, cuando pasas de una aplicación a otra o haces scroll durante horas. Además, es una pantalla que no cansa la vista. Puedes pasar mucho tiempo delante de ella sin esa fatiga visual que acaba apareciendo en paneles más justos, algo fundamental en un portátil orientado claramente al trabajo profesional.
El M5 y el valor del rendimiento sostenido
El chip M5 no está pensado para impresionar con picos de potencia puntuales, sino para ofrecer un rendimiento estable y constante durante toda la jornada. En el día a día eso se transformaen una experiencia muy concreta, trabajas sin fricción. Las aplicaciones se abren con rapidez, los proyectos pesados no penalizan el sistema y puedes mantener varios flujos abiertos sin notar caídas de rendimiento.
La diferencia frente a equipos más ligeros o orientados a un uso generalista no está solo en la potencia, sino en el margen. El MacBook Pro M5 permite trabajar durante horas con cargas exigentes sin que el sistema se resienta, sin ruidos molestos ni sensación de estrés térmico. Ese colchón de rendimiento es lo que define su carácter Pro y lo que justifica su planteamiento frente a otras gamas.
Para quienes vienen de un Mac con Intel o de generaciones anteriores de Apple Silicon, el salto se nota de inmediato, especialmente en fluidez general y tiempos de respuesta. Todo sucede de forma más natural, sin esperas ni interrupciones.
Autonomía pensada para acompañar el rendimiento
La batería es uno de los grandes argumentos del MacBook Pro M5, pero conviene entenderla en su contexto. No es solo una cuestión de durar muchas horas, sino de hacerlo manteniendo el rendimiento. Es una autonomía diseñada para acompañar a un hardware que trabaja a pleno rendimiento durante toda la jornada.
En uso real, puedes afrontar un día completo de trabajo sin pensar en el cargador, incluso con tareas duras. En jornadas más ligeras, la autonomía se estira todavía más, lo que cambia la forma de organizarte. Te mueves con libertad, trabajas desde cualquier sitio y dejas de planificar el día en función de dónde hay un enchufe cerca.
Conectividad y puertos pensados para trabajar
El MacBook Pro M5 mantiene una selección de puertos que refuerza su orientación profesional. La presencia de varios Thunderbolt, HDMI, lector de tarjetas SD, MagSafe y conector de auriculares permite trabajar sin depender constantemente de adaptadores.
Esto significa menos cables, menos accesorios y menos complicaciones cuando trabajas fuera de casa o en entornos cambiantes. Es uno de esos detalles que pasan desapercibidos hasta que te faltan, y aquí Apple ha optado por una solución equilibrada y muy funcional. Sí, cargar si lo deseas el MacBook con el cable del iPhone es un acierto.
Sonido y cámara que suman en el día a día
El sistema de sonido vuelve a situarse entre los mejores que puedes encontrar en un portátil. Los altavoces ofrecen volumen, claridad y una escena amplia, suficiente tanto para consumir contenido como para revisar material multimedia sin necesidad de auriculares.
La cámara frontal mejora claramente la experiencia en videollamadas. No se trata solo de verte mejor, sino de olvidarte del encuadre y centrarte en la conversación. En un ámbito profesional, donde las reuniones virtuales forman parte del día a día, este tipo de detalles acaban marcando la diferencia.
macOS y la sensación de conjunto
macOS es una parte esencial de la experiencia del MacBook Pro M5. La integración con el iPhone, la continuidad entre dispositivos y las pequeñas mejoras de productividad hacen que todo funcione como un conjunto bien engrasado. No es algo que se destaque en una ficha técnica, pero sí en el uso diario.
Las funciones de Apple Intelligence encajan como una ayuda puntual para automatizar tareas, organizar información o agilizar procesos concretos. No son el eje del producto, pero sí un complemento que suma dentro de un entorno pensado claramente para el trabajo.
Un portátil Pro para quien necesita margen y tranquilidad
El MacBook Pro M5 está claramente orientado a usuarios que utilizan el portátil como herramienta principal de trabajo y necesitan margen, estabilidad y rendimiento sostenido. No compite con la ligereza extrema ni con el planteamiento de los MacBook Air, por muy capaces que sean estos.
Para quienes ya trabajan con un MacBook Air M3 o M4 bien configurado y su uso se centra en tareas ligeras, movilidad y eficiencia, el salto no es imprescindible. El enfoque del MacBook Pro M5 es distinto. Está pensado para usuarios que vienen de generaciones anteriores, que trabajan con cargas más exigentes o que buscan un portátil profesional capaz de acompañarles durante muchos años sin compromisos.
No es un ordenador que presuma de todo lo que puede hacer. Simplemente lo hace, día tras día, sin convertirse nunca en una preocupación. Y cuando el portátil es la base de tu trabajo, esa tranquilidad acaba siendo su mayor virtud.
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