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El audiovisual en el trabajo híbrido ya es clave para las empresas españolas

El audiovisual en el trabajo híbrido marca el nuevo estándar en salas, escritorios y espacios comunes

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  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

El audiovisual ha dejado de ser un elemento accesorio en las empresas españolas. Lo que antes se resolvía con cámaras sueltas, micrófonos improvisados y cables acumulados en cajones, hoy se ha convertido en una pieza estratégica para que el trabajo híbrido funcione de verdad. Las organizaciones ya no solo necesitan conectarse, sino hacerlo bien, sin pérdidas de tiempo y con una experiencia coherente para empleados, clientes y colaboradores.

Así lo confirma el Estudio AV Nacional 2026: del meeting point al puesto conectado, presentado por SPC For Business y elaborado junto a compañías del sector como TRISON, RICOH, Izertis o DEKOM. El informe dibuja un escenario claro, el audiovisual en el trabajo híbrido ha pasado a formar parte del núcleo tecnológico de las empresas, aunque su implantación todavía está lejos de ser homogénea.

Salas híbridas que siguen funcionando a base de parches

Uno de los datos más llamativos del estudio es que más del 78% de las salas de reuniones en España se han configurado de forma fragmentada. Esto significa que, en lugar de diseñarse como un sistema integrado, acumulan dispositivos de distintos fabricantes, con usos diferentes y sin una experiencia consistente. El resultado es familiar para muchos trabajadores, reuniones que empiezan tarde, problemas de sonido, cámaras que no encuadran bien o conexiones que fallan en el peor momento.

El problema no suele ser un gran fallo técnico, sino pequeñas fricciones diarias. La complejidad de uso es la primera barrera, si una sala no está lista en un minuto, el usuario la rechaza. A esto se suma una calidad audiovisual insuficiente que afecta directamente a la percepción de profesionalidad, tanto interna como externa. Según el estudio, casi tres cuartas partes del tiempo inicial de muchas reuniones se pierde intentando que todo funcione correctamente.

El escritorio se convierte en el nuevo centro audiovisual

El informe pone el foco en un cambio silencioso pero decisivo: el protagonismo del puesto de trabajo individual. Hoy, la mayoría de las reuniones híbridas y hasta el 71% de los primeros contactos comerciales se realizan desde el escritorio del empleado. Sin embargo, más del 80% de los trabajadores no dispone de periféricos profesionales adecuados.

El audiovisual en el trabajo híbrido ya no puede limitarse a las salas de reuniones. Cámaras con buen encuadre, audio claro, iluminación correcta y conectividad estable son ahora parte de la imagen que proyecta cada profesional. El escritorio se transforma así en un puesto audiovisual completo, especialmente relevante para comerciales, directivos y equipos que representan a la empresa ante terceros.

Espacios comunes que también comunican

El estudio también analiza el papel de los espacios comunes, como recepciones o zonas abiertas, que han pasado a ser auténticos espacios narrativos. El 72% de las grandes compañías utiliza tecnología audiovisual en estos entornos para reforzar la cultura corporativa y la comunicación interna. No es un detalle menor, el 63% de la percepción de profesionalidad de un visitante depende de su primera impresión audiovisual. Aun así, más de la mitad de los especialistas considera que estos espacios siguen infrautilizados, desaprovechando su potencial para transmitir valores, innovación y coherencia de marca.

De los dispositivos sueltos a un ecosistema conectado

El gran cambio que señala el informe es conceptual. El audiovisual ya no se entiende como un conjunto de equipos, sino como un ecosistema integrado. El 82% de las empresas lo considera parte esencial de su infraestructura IT y más del 68% trabaja con estándares replicables en todas sus sedes. La clave no está en tener más tecnología, sino en que funcione de forma homogénea, intuitiva y gobernable.

Para las pymes, este escenario supone un reto y una oportunidad. Buscan la misma fiabilidad que las grandes corporaciones, pero sin la complejidad ni los costes asociados. El audiovisual en el trabajo híbrido se perfila así como uno de los factores que marcarán la competitividad empresarial en los próximos años, redefiniendo cómo se conciben salas, escritorios y espacios compartidos en la empresa española.