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La astronomía española celebra un notable hallazgo: un observatorio aragonés detecta galaxias enanas y ‘caníbales’

La astronomía española vuelve a situarse en primera línea tras el hallazgo de nuevas evidencias sobre cómo crecen las galaxias enanas y cómo practican lo que se conoce como «canibalismo galáctico».

Desde un observatorio aragonés, un equipo ha identificado señales claras de que estos pequeños sistemas no evolucionan aislados, sino que absorben a otros todavía más diminutos, dejando rastros visibles de ese proceso. El estudio, publicado en Astronomy & Astrophysics (A&A), ha documentado 17 casos de rasgos de acreción alrededor de galaxias enanas.

Las galaxias enanas también crecen a base de fusiones

El modelo estándar de formación galáctica sostiene que ninguna galaxia crece sola. Incluso las más pequeñas deberían estar rodeadas de satélites que, tarde o temprano, terminan integrándose en ellas. El problema es que detectar ese proceso en galaxias enanas ha resultado especialmente complicado por la debilidad de las huellas que dejan.

El equipo ha conseguido identificar estructuras que delatan ese «canibalismo galáctico»: estrellas arrancadas por la gravedad que quedan dispersas formando corrientes, conchas o halos irregulares alrededor de la galaxia principal. Son marcas sutiles, pero reveladoras.

La importancia de este hallazgo va más allá de confirmar una predicción teórica. Las galaxias enanas están dominadas por materia oscura, esa sustancia invisible que compone la mayor parte del universo y cuya naturaleza sigue siendo un misterio. La forma que adoptan las corrientes estelares depende de las propiedades de esa materia, por lo que analizarlas permite poner a prueba distintos modelos.

Entre los resultados destaca una corriente estelar cuya morfología encaja con ciertos modelos teóricos, lo que ayuda a descartar otros. Además, el trabajo aporta por primera vez una cifra sobre cuántas galaxias enanas muestran este tipo de cicatrices.

Cicatrices cósmicas que cuentan su historia

Cuando una galaxia absorbe a otra más pequeña, no se trata de un choque inmediato. La gravedad actúa poco a poco, estirando y desmembrando al satélite. Sus estrellas quedan repartidas alrededor del sistema mayor, dibujando estructuras que pueden persistir durante millones de años.

En galaxias masivas como la Vía Láctea estas señales se han observado con cierta frecuencia. En cambio, en galaxias enanas apenas se habían encontrado ejemplos claros hasta ahora.

Para elaborar el primer catálogo sistemático de estos restos en galaxias enanas, el equipo analizó imágenes profundas del cielo. El resultado incluye una corriente estelar, once sistemas con conchas y ocho halos estelares asimétricos. De ellos, 17 son nuevas identificaciones.

El estudio forma parte del Stellar Stream Legacy Survey (SSLS), una iniciativa internacional que busca reunir una muestra amplia de corrientes estelares y compararlas con las predicciones teóricas. Los datos proceden del Legacy Imaging Survey, uno de los cartografiados más profundos del cielo.

Más allá de las cifras, el trabajo demuestra que estas pequeñas galaxias también conservan las huellas de su pasado. Y lo que hoy se ha podido detectar es solo un adelanto. Futuros telescopios como el LSST permitirán observar señales aún más débiles. Si lo que se ve no encaja con lo esperado, será una invitación a revisar lo que creemos saber sobre cómo se forman las galaxias y sobre la propia materia oscura.