Los anillos inteligentes frente a los relojes: qué miden y qué no
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El reloj inteligente lleva años en la muñeca de millones de personas, pero cada vez más fabricantes proponen trasladar los sensores al dedo. Un anillo no tiene pantalla, no vibra con los mensajes y pesa apenas unos gramos, y con ese perfil bajo se presenta como la forma más discreta de vigilar el sueño, el pulso y la actividad., o hasta pagar.
La duda es qué se sacrifica a cambio de pasar tan desapercibido. Entre lo que mide, lo que se deja fuera, lo cómodo que resulta y lo que cuesta mantenerlo, las diferencias con un reloj no aparecen en ningún sitio, y merece la pena conocerlas antes de gastar dinero en uno u otro.
Lo que un anillo sabe de ti mientras duermes
Un anillo inteligente mide la frecuencia cardiaca, la temperatura de la piel y el movimiento, y con esos datos estima cuánto duermes y en qué fases. El Oura Ring 4 añade la variabilidad cardiaca y la saturación de oxígeno en sangre.
El Galaxy Ring de Samsung se apoya en tres sensores, uno óptico, otro de temperatura y un acelerómetro, y con la temperatura de la piel también sigue el ciclo menstrual. Según Oura, la señal de pulso en el dedo llega a ser hasta 100 veces más intensa que en la muñeca, una ventaja que la marca asocia a una mayor precisión.

Todo lo que el anillo no te enseña
Un anillo no tiene pantalla, así que tampoco da la hora, ni muestra notificaciones, ni lleva GPS ni aplicaciones. Todo se consulta después en el móvil. También registran entrenamientos, pero con datos básicos, y su seguimiento deportivo va por detrás del de los relojes pensados para correr o nadar. Por ejemplo, el Oura Ring 5 incorpora ritmo y frecuencia cardiaca en carreras, un primer paso que aún queda lejos de lo que da un reloj deportivo.
El reloj, además, tiene un terreno propio en los avisos de salud. El Apple Watch ofrece notificaciones de apnea del sueño que analizan con el acelerómetro las alteraciones respiratorias durante la noche, y las notificaciones de hipertensión de Apple exigen un Series 9 o posterior o un Ultra 2 o posterior. Ninguna de las dos sirve para diagnosticar, y la propia Apple lo advierte.

Dormir sin notar nada en el cuerpo
La comodidad es el gran argumento del anillo. El Oura Ring 5 pesa entre 2 y 2,7 gramos, frente a los 3,3 y 5,2 del Ring 4, y la marca asegura que es un 40 % más pequeño que su predecesor. Se vende de la talla 6 a la 13, así que quien tenga manos muy grandes o muy pequeñas puede quedarse sin opción.
Samsung ofrece el Galaxy Ring de la talla 5 a la 13. El reloj, en cambio, ocupa la muñeca y casi siempre pide enchufe cada uno o dos días, un trámite que se cruza con dormir con él puesto.
La autonomía juega a favor del anillo. Oura ofrece entre seis y nueve días para el Ring 5 y Samsung habla de hasta siete para el Galaxy Ring, seis en las tallas del 5 al 11. Quien ya duerme con reloj sin problemas tiene poco que ganar en este apartado.
Cuánto hay que fiarse de las cifras
Medir el sueño en casa es menos exacto que hacerlo en una clínica, y esto vale por igual para anillos y relojes. Los estudios que comparan estos dispositivos con la polisomnografía, la prueba de referencia, coinciden en que distinguen bien la vigilia del sueño, con acuerdos de entre el 86 y el 91 %, y flaquean al separar las fases.
Un estudio de la Universidad de Amberes con 62 adultos y seis dispositivos probados a la vez mostró que la mayoría tiende a sobrestimar el tiempo dormido porque no detecta los microdespertares. La desviación media fue de unos 3 minutos en el anillo de Oura y de casi 20 en el Apple Watch.
La mejor cifra de Oura en sueño profundo procede de un estudio financiado por la propia marca, y su ventaja se estrechó en el análisis independiente. Anillos y relojes sirven para seguir tendencias a lo largo de semanas, no para sacar conclusiones de una sola noche.
La letra pequeña que se cobra cada mes
Aquí es donde más se separan los anillos entre sí. Oura pide una suscripción de 5,99 euros al mes o 69,99 euros al año, con el primer mes gratis. Sin ella, el anillo y la aplicación siguen funcionando, pero los análisis y los datos de salud quedan muy limitados.
Samsung no cobra cuota por el Galaxy Ring, cuyos datos se ven en Samsung Health, aunque solo funciona con móviles Android. RingConn y Ultrahuman también venden anillos sin suscripción.
Las cuentas cambian a dos años vista. El Oura Ring 5 cuesta 429 euros en su acabado negro en El Corte Inglés y, con la cuota anual, suma unos 569 euros en dos años. El Galaxy Ring salió en España a 449 euros, y los relojes de Apple no piden cuota para consultar sus métricas de salud.
Son rivales, pero solo a medias
El anillo y el reloj compiten menos de lo que parece. El primero encaja con quien quiere vigilar el descanso y la recuperación sin pensar en él, y el segundo con quien necesita pantalla, GPS, avisos y datos de entrenamiento en directo. Hay quien lleva ambos, el reloj de día y el anillo por la noche.
El panorama puede moverse pronto. Samsung ha confirmado que trabaja en el Galaxy Ring 2, que según filtraciones llegaría a principios de 2027 y alargaría la batería hasta los 9 o 10 días.
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