En libertad la falsa asistente social que desvalijaba a ancianos en sus viviendas de Valladolid
La detenida, de origen extranjero, llegó a darle una paliza a un anciano para robarle sus ahorros
En esta ocasión, la mujer originaria de un país del Este de Europa, comenzó por robar a ancianos en las calles de Valladolid por el método del «hurto amoroso». Se acercaba a sus víctimas fingiendo que las conocía o haciéndose pasar por trabajadora social, las colmaba de besos y abrazos, y todo para arrebatarles a los ancianos sus joyas o dinero durante esos momentos de máxima efusividad. Aprovechando la poca capacidad de respuesta de los ancianos, coaccionados por la cercanía física de la víctima, la ladrona incluso llegó a robarles las tarjetas de crédito.
Pero tras cosechar varias víctimas con este particular método de hurto, la falsa trabajadora social decidió dar un paso más en su actividad delictiva. Así, se presentaba en las viviendas de personas de avanzada edad haciéndose pasar por una asistente social y una vez que le permitían entrar en los domicilios, desvalijaba la casa de los ancianos sin encontrar oposición.
El método funcionó y la ladrona se hizo con dinero y joyas de víctimas. Salvo en una ocasión en la que la víctima, un hombre muy mayor, no cayó en la trampa y se resistió a la ladrona intentando expulsarla de su casa.
Paliza a puñetazos a un anciano
La respuesta de la ladrona fue darle una paliza tremenda a puñetazos a la víctima, hasta quebrar su resistencia y dejarle malherido. Luego, le arrebató los 2.000 euros que tenía ahorrados y se marchó tranquilamente.
Las denuncias de varias de las víctimas no tardaron en llegar a la Policía Nacional, que tras interrogar a las víctimas averiguó que la ladrona contaba con un cómplice que se hacía pasar por ayudante de esta falsa trabajadora social.
Abordaban a sus víctimas en los rellanos de los edificios. Allí, distrayendo la atención de la víctima, dejaba sin cerrar la puerta del domicilio, lo que aprovechaba la otra delincuente para entrar sin ser vista en la casa y poder robar. La detenida, mientras tanto, simulaba llamadas telefónicas para encubrir el ruido de su cómplice abriendo cajones.
Disfrazada para evitar su detención
Con las denuncias de las víctimas y las características físicas de la ladrona, la Policía comenzó a buscar a la agresora que disimulaba su apariencia física mediante disfraces y maquillajes que exageraban determinada características, lo que sumado a las dificultades cognitivas de las víctimas, posteriormente dificultaba su identificación como autora de los hechos.
Finalmente, los investigadores de la Policía Nacional de Valladolid consiguieron identificar y detener a la ladrona acusándola de un delito de robo con violencia y otros tres de hurto con el modus operandi del «abrazo cariñoso».
La detenida ha pasado a disposición de la autoridad judicial, que ha decretado su puesta en libertad con cargos, mientras la Policía sigue buscando a su cómplice.
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