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Todos los amores que han pasado por la vida de Ana Milán: de sus dos bodas a sus discretos romances

La actriz ha ganado mucha popularidad a raíz de su pódcast, 'La vida y tal'

Paco Morales es el padre de su hijo, un joven llamado Marc

Desde 2016, hay pocos datos sobre la vida sentimental de Ana Milán

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En la trayectoria pública de Ana Milán, las relaciones sentimentales nunca han ocupado el centro del escenario, pero sí han acompañado a una carrera consolidada en la interpretación, la televisión y la literatura. Actriz, presentadora, escritora y, en los últimos años, voz reconocible también en el ámbito del pódcast, la protagonista de nuestra noticia ha sabido convertir las vivencias personales en materia narrativa, siempre bajo el filtro de una ironía que la caracteriza y que le permite hablar del amor sin solemnidad, aunque sin restarle importancia.

A lo largo del tiempo, su vida afectiva ha transitado por etapas muy distintas: relaciones tempranas alejadas del foco mediático, un compromiso frustrado que ocupó titulares, dos matrimonios y, en los últimos años, una clara apuesta por la discreción.

Todas esas historias han dejado huella, aunque ninguna ha eclipsado lo que ella considera sus pilares fundamentales: su hijo y su trabajo.

Paco Morales

El primer gran compañero conocido en la vida de Ana Milán fue Paco Morales, padre de su hijo Marco, que hoy tiene 24 años. Aquella relación se desarrolló antes de que la actriz alcanzara la popularidad masiva que le otorgaron sus papeles en televisión, por lo que se mantuvo en un plano mucho más íntimo y ajeno a la presión mediática.

No hubo boda ni necesidad de formalizar el vínculo con papeles. Sin embargo, de esa etapa nació lo que la propia Milán ha definido en numerosas ocasiones como el mayor orgullo de su vida: la maternidad. Marco se ha convertido en una presencia constante en su discurso, no tanto desde la exposición, sino desde la reivindicación del vínculo madre-hijo como uno de los motores emocionales que la sostienen.

Ana Milán en un evento. (Foto: Gtres)

Aunque la relación con Paco no perduró en el tiempo y ambos siguieron caminos distintos, la actriz siempre ha hablado de aquellos años con respeto y sin reproches.

Juan Antonio Corbalán

Con el paso de los años y ya convertida en un rostro habitual de la pequeña pantalla, Ana Milán inició una relación con Juan Antonio Corbalán, histórico jugador de baloncesto y figura destacada del deporte español. El vínculo despertó una notable expectación mediática, al unir dos mundos con fuerte presencia pública: el deporte de élite y la televisión.

La relación avanzó hasta el punto de anunciarse una boda que finalmente no se celebró. La ruptura, producida a las puertas del altar, generó una oleada de titulares y especulaciones. Fue, probablemente, uno de los episodios más expuestos de su vida privada.

Lejos de alimentar el dramatismo, Milán optó por gestionar aquel momento con la naturalidad y el humor que han marcado su forma de comunicar. En entrevistas posteriores, ha aludido a esa etapa sin amargura, integrándola en su biografía como un aprendizaje más. Aquel compromiso frustrado simbolizó, para muchos, el cruce entre la presión pública y las decisiones íntimas, un terreno en el que la actriz siempre ha tratado de mantener el equilibrio.

Jorge Juan Pérez

En 2011, Ana Milán volvió a apostar por el amor y decidió formalizar su relación con el realizador Jorge Juan Pérez. La boda supuso una nueva etapa que parecía asentarse sobre la madurez y la experiencia acumulada.

Sin embargo, el matrimonio duró apenas unos meses. La separación se produjo de manera discreta y sin enfrentamientos públicos. Con el paso del tiempo, la actriz ha recordado aquella historia con serenidad, sin construir un relato trágico ni convertirla en un episodio traumático.

Para Milán, según ha explicado en diferentes ocasiones, algunas relaciones no fracasan por conflicto, sino porque simplemente no son el lugar definitivo. Esa lectura, alejada del victimismo, encaja con la imagen que ha proyectado en los últimos años: la de una mujer que asume sus decisiones y las integra en su recorrido vital sin dramatizar.

Fernando Guillén Cuervo

Fernando Guillén con Ana Milán. (Foto: Gtres)

En 2014 llegó su segundo matrimonio, esta vez con el actor y director Fernando Guillén Cuervo. La unión fue interpretada por muchos como la consolidación de una pareja que compartía no solo afecto, sino también profesión y sensibilidad artística.

Durante un tiempo, ambos formaron uno de los tándems más reconocibles del panorama cultural español. La complicidad entre dos intérpretes con trayectorias sólidas parecía apuntar a una estabilidad distinta a la de etapas anteriores.

No obstante, el matrimonio concluyó en 2016, apenas dos años después de celebrarse. La ruptura se produjo de manera discreta, sin escándalos ni declaraciones cruzadas. En coherencia con su estilo, Ana Milán evitó convertir el final de esa relación en un espectáculo público, preservando los detalles y subrayando la normalidad de una separación que, como otras, forma parte de la vida.

Desde entonces, la actriz ha mantenido alguna que otra relación, aunque ninguna ha adquirido carácter oficial o mediático. En los últimos años ha optado por proteger su intimidad con mayor firmeza, consciente de la exposición que implica su popularidad, especialmente tras el fenómeno que supusieron sus relatos durante el confinamiento y el éxito posterior de sus libros y proyectos audiovisuales.