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Todo sobre la vuelta de Alonso Caparrós: qué ha hecho el presentador, sus problemas y adicciones

Alonso Caparrós está muy ilusionado con su nuevo proyecto

El presentador vuelve con 'Furor' y cualquiera podrá participar

En el pasado, tuvo que enfrentarse al fantasma de las adicciones

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La vuelta de Alonso Caparrós a Furor no es sólo el regreso de un formato mítico de la televisión, sino el reflejo de una historia personal marcada por el éxito, los excesos, la caída y finalmente la reconstrucción. A los 55 años, el presentador afronta este nuevo proyecto desde un lugar muy distinto al que ocupaba cuando, a finales de los años noventa, se convirtió en uno de los rostros más populares del país.

‘Furor’, un programa mítico

Furor se estrenó en 1998 en Antena 3 y rápidamente se convirtió en uno de los grandes éxitos de la cadena. Su fórmula, basada en una competición musical entre famosos hombres y famosas mujeres, conectó de inmediato con el público y marcó una época en la televisión española. Durante tres años, hasta su despedida en 2001, el programa fue seguido por millones de espectadores cada fin de semana, consolidando a Alonso Caparrós como un comunicador carismático y una figura imprescindible del entretenimiento de finales de los noventa.

Con apenas 27 años, Caparrós alcanzó una popularidad difícil de gestionar. El éxito era constante, las oportunidades profesionales se multiplicaban y su vida social se intensificó hasta el extremo. Él mismo ha reconocido con el paso del tiempo que aquella mezcla de fama, fiestas y una agenda desbordada resultó especialmente peligrosa, más aún teniendo en cuenta que arrastraba desde la adolescencia un contacto previo con las drogas, en concreto con anfetaminas y cocaína. Lo que en un principio parecía una vida de éxito sin fisuras escondía, en realidad, el germen de una crisis que tardaría años en salir a la luz.

El regreso más esperado

25 años después de aquel estreno televisivo, Furor regresa, pero lo hace transformado. Ya no será un programa semanal en prime time, sino un espectáculo teatral y en vivo que sitúa al público en el centro de la experiencia. El estreno está previsto para el próximo 17 de enero en Labb, en Madrid, y el proyecto continuará con una gira durante todo el año.

Alonso Caparrós en ‘Espejo Público’. (Foto: Antena 3)

El propio Caparrós ha explicado en una entrevista cómo será esta nueva etapa del formato. Dos grandes equipos competirán a través de pruebas musicales, pero con una diferencia clave respecto al pasado: el público no solo observa, sino que participa activamente. Al comprar la entrada, cada asistente debe elegir uno de los dos equipos rivales, convirtiéndose así en parte fundamental del espectáculo. Esta implicación directa de los espectadores supone una reinterpretación del espíritu original del programa, adaptándolo a un nuevo contexto y a nuevas formas de consumo cultural.

Dentro del show, el papel del presentador sigue siendo esencial. Caparrós se encarga de conducir la competición, marcar los tiempos y garantizar que todo fluya correctamente. Él mismo reconoce estar disfrutando especialmente de este proyecto, que conecta su pasado profesional con un presente mucho más estable y consciente.

Alonso Caparrós está muy ilusionado

Este regreso coincide, además, con un buen momento profesional. Alonso Caparrós compagina Furor con su colaboración en Espejo Público, el programa matinal de Antena 3, donde asegura encontrarse «muy feliz». Aunque ha recibido ofertas para participar como invitado en otros concursos y espacios televisivos, reconoce que en este momento prefiere centrarse en los proyectos que ya tiene entre manos y que le permiten mantener un equilibrio que durante años le resultó imposible.

Esa ausencia de prisas y de necesidad constante de exposición pública marca una diferencia clara con su pasado. Caparrós ya no busca acumular apariciones ni volver a un primer plano a cualquier precio. Su regreso es medido, consciente y, sobre todo, coherente con la etapa vital que atraviesa.

Caparrós ha superado sus adicciones

El aspecto más relevante de esta vuelta no se entiende sin mirar de frente a los años más oscuros de su vida. Hace solo unos años, el propio Alonso Caparrós habló con una crudeza poco habitual sobre sus problemas de adicción. En una de sus entrevistas más impactantes llegó a reconocer que durante una etapa de su vida llegó a aparecer «colocado» en televisión. Sus palabras dibujaron un retrato descarnado de una época marcada por el consumo descontrolado, el riesgo constante y la ausencia total de límites.

«Durante una época de mi vida podría haber muerto prácticamente todos los días», confesó en Sálvame. Llegó incluso a afirmar que consumía «lo suficiente como para matar hasta siete caballos», una frase que resume la gravedad de una situación que se prolongó durante años. No había un final claro, ni una medida concreta: el consumo se extendía hasta que el cuerpo no podía más. Él mismo ha explicado que llegó a soñar con montañas de cocaína y que esos sueños le producían felicidad, una señal clara del nivel de dependencia que había alcanzado.

Superar esa etapa no fue inmediato ni sencillo. Requirió tiempo, conciencia del problema y una voluntad firme de cambio. Hoy, hace años que dejó atrás las adicciones y habla de ese periodo como de una vida anterior completamente cerrada. «El antiguo Alonso está muerto, completamente muerto», llegó a afirmar en una entrevista concedida hace dos años, una frase que resume la ruptura radical con su pasado más autodestructivo.