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Sale a la luz la identidad del comprador de Cantora: todo lo que se sabe

Desde hace semanas, el foco apunta de manera insistente a una de las propiedades más emblemáticas del panorama social. Cantora, la finca que durante décadas fue el hogar de Isabel Pantoja, atraviesa un proceso que marca el final de una etapa histórica tanto para la artista como para un inmueble profundamente arraigado en la crónica rosa. Tras abandonar la vivienda y poner rumbo a un nuevo destino, lejos de la que fue su residencia y refugio personal, la tonadillera se enfrenta ahora a la salida a subasta de la finca, un desenlace que ha ido tomando forma en medio de una compleja situación económica.

La expectación generada no es nueva. Durante años, Cantora fue mitificada por la prensa del corazón como un espacio de retiro, fortaleza y símbolo de poder, pero también como escenario de conflictos familiares y silencios prolongados. En las últimas semanas, cada nueva información sobre su estado, su valor y su futuro ha sido analizada al detalle, a medida que se confirman los pasos que conducirán al cambio de propietario de una de las fincas privadas más conocidas de España.

Isabel Pantoja se va de Cantora

El pasado mes de diciembre, Isabel Pantoja abandonó Cantora para trasladarse a Canarias, en lo que se interpretó como el paso previo a un futuro traslado a la República Dominicana. En esos días, varias imágenes mostraron la presencia de tráileres vaciando la mansión de muebles y enseres, una operación que ya entonces despertó interrogantes sobre el estado en el que quedaría la vivienda.

Isabel Pantoja con el rostro serio. (Foto: Gtres)

Las dudas se despejaron esta semana con las declaraciones de Luis Pliego, director de la revista Lecturas, en el programa El tiempo justo. Según explicó, la finca habría quedado «totalmente arrasada», hasta el punto de que la tonadillera no habría dejado en su interior «ni un interruptor, ni un enchufe, ni un sanitario». Una situación que, en su opinión, obligaría a quien la adquiera a realizar una inversión considerable para devolverle la habitabilidad.

Estas afirmaciones han reforzado la percepción de que el proceso de salida de Cantora no ha sido únicamente simbólico, sino también material, dejando el inmueble en unas condiciones muy alejadas de las que cabría esperar de una finca de su valor histórico y patrimonial.

La deuda de Isabel Pantoja

En paralelo al estado de la propiedad, se ha ido aclarando su situación financiera. Tal y como reveló el propio Pliego, el banco habría pasado a quedarse con la finca después de que Isabel Pantoja dejara de abonar durante los últimos cinco años las cuotas de una hipoteca que ascenderían a unos 12.000 euros mensuales. La deuda total asociada a Cantora se situaría en torno a los 2.2 millones de euros.

La entidad financiera habría optado por poner a la venta esa deuda y preparar la salida a subasta del inmueble, un proceso que abre la puerta a la entrada de terceros interesados y que marca un punto de no retorno en la relación de la artista con la finca.

¿Quién ha comprado Cantora?

Las últimas novedades sobre este proceso las aportó Kike Calleja en el programa Vamos a ver. Según explicó, ya se conoce la identidad del comprador de la deuda, un empresario del sector inmobiliario de origen libanés y nacionalidad francesa, afincado en Marbella, que llevaba interesado en la operación desde el pasado mes de noviembre y que ha estado negociando durante semanas con el banco.

De acuerdo con la información facilitada, la negociación podría cerrarse en los próximos días, con una cifra final cercana a los 1.2 millones de euros por la deuda, una cantidad sensiblemente inferior a la inicial. Las tasaciones actuales sitúan el precio de salida a subasta de Cantora en torno a los 4.3 millones de euros, un proceso que podría activarse dentro de unos cuatro meses.

Si en la primera hora de la subasta no se alcanzase esa cantidad, el precio se reduciría a la mitad, hasta aproximadamente 2.2 millones de euros. En ese escenario, el empresario tendría derecho de tanteo por esa cifra. En caso de que la compra la realizara otra persona, el mencionado inversor pasaría a convertirse en su acreedor, un elemento clave para entender la estrategia financiera que rodea la operación.

La postura de Kiko Rivera

Otro de los focos informativos se ha situado en la figura de Kiko Rivera, hijo de Isabel Pantoja, a quien desde hace años se atribuye la propiedad de un 47,6% de Cantora, frente al 52.4% correspondiente a su madre. Según explicó Calleja, el DJ estaría plenamente informado de todos los movimientos relacionados con la finca, pese a la ruptura total de relaciones con la cantante.

En este sentido, aseguró que el pasado mes de diciembre mantuvo una reunión con el abogado del comprador de la deuda, en la que se le explicó el procedimiento y las distintas fases previstas. Según esta información, se le habría trasladado una oferta de 250.000 euros, libre de cargas, por su parte de la propiedad. Aunque aún no habría dado una respuesta definitiva, las fuentes apuntan a que podría aceptarla.

A este escenario se suman, además, un par de anotaciones de embargo por parte de la Agencia Tributaria, lo que añade un componente adicional de complejidad jurídica al proceso y refuerza la idea de que la salida de Cantora del patrimonio familiar responde a una situación económica límite.