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Fue la actriz más querida de España y ha vuelto al cine ahora: así es su nueva vida

Durante años fue uno de los rostros más populares de la televisión y, aunque el tiempo ha pasado, su nombre sigue despertando una simpatía casi unánime. Marisol Ayuso, la actriz que dio vida a la inolvidable Eugenia, La Bim Bam Bum, en la mítica serie Aída, atraviesa una etapa serena. En parte es gracias a su trabajo en Aída y vuelta, la película que ha preparado Paco León.

El personaje de la madre vedette de Aída ocupa un lugar especial en la memoria colectiva. Durante años, Eugenia fue sinónimo de humor, desparpajo y ternura, y se convirtió en uno de los pilares emocionales de la ficción de Telecinco. Aquella popularidad masiva no ha sido, sin embargo, el único hito de una carrera larga, trabajada y marcada por el esfuerzo constante, muy lejos de los atajos o las comodidades.

La nueva vida de Marisol Ayuso

Según los datos que hemos recogido, Marisol Ayuso continúa en plena forma, como quedó patente recientemente en la alfombra roja del estreno de su nueva película. Su presencia, natural y sin artificios, fue recibida con el respeto que despiertan las trayectorias sólidas y coherentes. Lejos de plantearse la jubilación, la actriz sigue subiéndose cada día a las tablas del teatro, donde protagoniza desde hace nueve temporadas la obra La madre que me parió, en el Teatro Lara de Madrid, una de las propuestas más longevas y exitosas de la cartelera.

Marisol Ayuso posando. (Foto: Gtres)

Ella misma ha explicado en diversas entrevistas que la interpretación no es sólo una profesión, sino una forma de vida. Ha reconocido que la edad puede traer cansancio en algunos momentos, pero también insiste en que el escenario le aporta energía y sentido. Se considera una privilegiada por conservar la salud y por seguir recibiendo propuestas, algo que, como no duda en señalar, no abunda precisamente en el sector. Mientras se mantenga bien y exista trabajo, no contempla apartarse del oficio.

Aunque su carrera ha estado históricamente ligada a la comedia, Ayuso no esconde que le gustaría afrontar algún papel dramático como cierre simbólico de su trayectoria. No obstante, lo expresa sin ansiedad ni dramatismo, fiel a un humor que siempre la ha acompañado. Más que obsesiones profesionales, asegura que sus ilusiones se mueven por otros terrenos mucho más cotidianos y sencillos.

La faceta personal de la actriz

En el plano personal, Marisol Ayuso lleva una vida tranquila en Madrid, donde convive con su hija. La relación entre ambas es estrecha y afectuosa, aunque no está exenta de roces, algo que la actriz relata con naturalidad y cierta ironía. Reconoce que ambas tienen carácter, pero también que la experiencia le ha enseñado a relativizar los conflictos y a no desgastarse en discusiones innecesarias.

Si hay un aspecto sobre el que se muestra especialmente clara es su nulo interés por las relaciones sentimentales. Hace tiempo que decidió apartarse de ese terreno y no siente ninguna inquietud al respecto. Su falta de apego a la vida en pareja no es fruto del desencanto reciente, sino de experiencias pasadas que dejaron huella y le enseñaron lecciones difíciles de olvidar.

En 2017, relató públicamente un episodio de violencia vivido con un novio de juventud que se oponía frontalmente a su vocación artística. Aquel hombre llegó a quemar unas fotografías profesionales porque consideraba que ella debía abandonar ese mundo. La discusión terminó con una agresión que la llevó a cancelar su boda apenas ocho días antes de la ceremonia. Aquella decisión marcó un punto de inflexión vital y profesional: nunca renunciar a su trabajo por nadie.

La brillante trayectoria de Marisol Ayuso

La historia de Marisol Ayuso en la interpretación comienza muy pronto. Con apenas 15 años debutó como bailarina en el Teatro Maravillas junto a Marujita Díaz, una de las grandes figuras del espectáculo. Desde entonces, su carrera ha sido constante y trabajada, siempre ligada a la necesidad y al compromiso. Ella misma ha explicado que tuvo que aceptar todo tipo de trabajos porque en casa hacía falta ayuda económica, una circunstancia que marcó su manera de entender la profesión.

Durante años recorrió España de gira en gira, sustituyendo a actrices del elenco principal cuando era necesario. Viajó en condiciones precarias, durmió en pensiones y en casas particulares, y asumió situaciones complicadas que hoy recuerda sin amargura. Aquella etapa fue dura, pero también ilusionante, porque le permitía hacer lo que le gustaba y, al mismo tiempo, sostener a su familia.

En ese largo recorrido coincidió con figuras tan relevantes como Lina Morgan, con quien mantuvo una estrecha amistad durante su etapa como vedettes. Con el paso del tiempo, esa relación se enfrió hasta romperse. Ayuso ha explicado que la persona cercana y entrañable que conoció en sus inicios dejó de existir, una reflexión que resume bien la complejidad de una profesión donde el éxito y la presión pueden transformar a quienes lo alcanzan.