La historia de Collins, la camerunesa que parió este domingo en el Mediterráneo
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Las realidades complejas suelen explicarse bien en las historias pequeñas o concretas, como en su día lo fue la de Aylan Kurdi, el niño muerto en una playa turca. Esta vez, la migración a través del Mediterráneo tiene como protagonista a Collins, camerunesa de 25 años.
Collins era auxiliar de enfermería en un hospital militar en Douala, pero llevaba dos años sin cobrar y decidió junto a su marido dirigirse a Banki, al norte del país. Tiempo más tarde, Boko Haram se hizo con la ciudad y los dos fueron secuestrados. Sólo ella, embarazada ya, pudo escapar, comenzando un duro viaje de seis meses hacia Libia.
El pasado domingo, el Dignity I, uno de los barcos de rescate de Médicos Sin Fronteras (MSF) la rescató con otras 240 personas a bordo de barcos hinchables. Ya con contracciones de parto y fuertes dolores, Astrid, matrona de MSF, ayudó a traer al mundo a Divan, que nació sano.
Después de dar a luz, Collins subió a un barco de la Guardia Civil española para ser llevada junto a Divan a Italia. Allí buscará rehacer una vida que de momento ha de afrontar sin su marido, en paradero desconocido, ni su primer hijo, Warren, a cargo de la madre de Collins y que también dejó atrás.