Antonio Anadón: el joven madrileño de 16 años que levanta escuelas en África
Tras fundar "Asante Foundation" a los 14 años, este joven madrileño habla de la importancia del voluntariado joven, movilizando a 100 personas y 50.000 € para su próximo destino en Senegal
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En un mundo en donde la juventud suele asociarse con una desconexión social profunda, Antonio Anadón es una excepción. A sus 16 años, este estudiante madrileño no solo se encarga de sacarse el Bachillerato y ver en qué universidad quiere estudiar, sino que es el fundador de una asociación que se encarga de levantar colegios en zonas remotas de África y de planificar toda la logística que ello conlleva desde España antes de viajar a esos países. El lema de su fundación tiene un nombre en suajili: asante, que significa «gracias».
El origen de la fundación
La historia de la Fundación Asante comenzó en el verano de 2024, cuando Antonio, con apenas 14 años, decidió que quería ir de voluntariado, pero lo difícil fue convencer a sus padres de ello. Convenció a diez amigos de ir a Mombasa, Kenia. Lo que iba a ser una misión humanitaria de acompañamiento se convirtió en algo chocante al cruzarse con la realidad de miles de niños con hambre que comían en el suelo y que no tenían la posibilidad de poder estudiar y lo que hacían era en aulas derruidas.
«La palabra que más escuché en esos días fue asante. La gratitud de esas familias, que no tenían nada y aun así nos daban las gracias, fue lo que me hizo entender que no podía volver a Madrid y hacer como si nada», explica Antonio. Con un presupuesto inicial de 7.000 euros y el apoyo de la Fundación Real Madrid, que envió camisetas para los niños, Asante Foundation comenzó reformando un aula y construyendo un comedor escolar.

El viaje a Tanzania y el aprendendizaje
Si Kenia fue el inicio, Tanzania fue la verdadera prueba de fuego. En 2025, la fundación viajó a Arusha con 40 voluntarios y un gran reto: construir desde cero Riverside Day Care. A diferencia del suelo que había en Mombasa, que era arena, el equipo de voluntarios se enfrentó a una selva tropical de tierra arcillosa y lluvias constantes.
Fue aquí donde Antonio se tuvo que enfrentar a su mayor lección de liderazgo. Debido a la inexperiencia que tenía al principio en la gestión de presupuestos, a falta de una semana para terminar el proyecto, se quedaron sin fondos. Al jefe local de la obra se le había olvidado incluir en el presupuesto inicial el techo de las tres aulas. «Imagínate un colegio en Tanzania sin techo. Un desastre», recuerda Antonio. Lejos de tirar la toalla, Antonio lanzó una campaña de crowdfunding de emergencia entre sus contactos que permitió recaudar los fondos necesarios en pocos días. Hoy, ese colegio es una realidad a la que asisten más de 100 niños.

De África a la DANA
Tras la catástrofe de la DANA ocurrida entre octubre y noviembre de 2024, Antonio activó en menos de 24 horas la plataforma Peer2Peer. Mientras el caos iba en aumento, el joven contactó con más de 1.000 profesores voluntarios con 200 familias que habían perdido sus escuelas, garantizando que los menores afectados por la catástrofe no perdieran el hilo de las clases. Esa rápida capacidad de reacción que tuvo Antonio llevó a que diferentes empresas y fundaciones confiaran en el trabajo del joven madrileño.
Próximo destino: Senegal
El próximo destino de Asante Foundation es M’Bour, Senegal. Es el proyecto más ambicioso hasta la fecha, ya que el plan es construir un centro para los «niños talibé», menores que son abandonados desde muy pequeños y utilizados por las mafias para mendigar en las calles. Con un presupuesto de
50.000 €, Antonio será acompañado a Senegal por 100 voluntarios.
El plan no se limita a poner ladrillos. El centro ofrecerá alfabetización, cuidado de los niños y una fuerte apuesta por el deporte como una herramienta para intentar reinsertar a estos niños y que puedan tener un futuro. «He tenido que convencer a muchas familias de que dejen viajar a sus hijos a un entorno así, porque confían, porque ven que nuestra estructura es profesional», afirma el joven madrileño.

Visión de futuro
Con la mirada puesta en su futuro, Antonio ha mirado varias universidades en Estados Unidos que le ayudarán a poder compaginar sus estudios de Geopolítica y Finanzas con el trabajo en la fundación. Su objetivo para 2027 ya tiene nombre: Fort Portal, en Uganda. Como él mismo asegura, «no podemos cambiar el mundo entero, pero sí el mundo de alguien». El joven madrileño, a sus 16 años, ya ha cambiado el mundo de cientos de personas con @asante.foundation.
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