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Técnicas de relajación para huir del estrés

Cada día llevamos una vida muy ajetreada, donde las responsabilidades y los problemas se nos acumulan. No basta únicamente con practicar ejercicio, ya que se necesita algo más. La solución la encontramos en la meditación, que nos permitirá desconectar durante unos minutos, al tiempo que equilibramos cuerpo y mente. Se ha demostrado a través de resonancias magnéticas que las personas que meditan reestructuran su cerebro creando estructuras neuronales beneficiosas. Esta práctica cada vez está más afianzada en hospitales y centros educativos de Estados Unidos. Hoy te presentamos distintas técnicas de relajación para huir del estrés.

No asocies la meditación a cosas extrañas

La meditación aún sigue resultando una práctica desconocida. Muchas personas la rechazan al vincularla con temas extraños. Pero no se esconde nada raro detrás de todo esto. Basta con sentarse cómodo en un lugar tranquilo y cerrar los ojos hasta que los pensamientos fluyan. Al final se trata de conectar cuerpo, mente y entorno.

Beneficioso para todos

Cualquier persona puede beneficiarse de los efectos de la meditación y las técnicas de relajación, ya sea un niño o persona mayor, un deportista, ama de casa o empresario. Desde las primeras sesiones se empezarán a notar los efectos. Notarás como consigues gestionar mucho mejor el estrés y reduces la ansiedad; potencias las emociones positivas, combates la depresión; aumenta la concentración; disminuye la presión arterial y protege contra las enfermedades del corazón; nos permitirá controlar las emociones que nos agobian y aportará a nuestro interior una mayor sensación de bienestar.

Proceso de meditación

Basta con sentarse en un lugar tranquilo, que esté bien ventilado y con el mayor silencio posible. Si tienes niños en casa te costará un poco, así que espera a la noche cuando todo el mundo esté durmiendo. Puedes hacerlo con las piernas cruzadas en el suelo y la espalda erguida, con la espalda sobre la pared o sentado en una silla. Cerramos los ojos y dejamos que los pensamientos fluyan.

No se pretende dejar la mente en blanco, ya que lo ideal es que podamos observarnos desde fuera. Las manos debes colocarlas sobre las rodillas y para conseguir una mayor concentración procura unir el pulgar y el índice. Intentaremos respirar por la nariz, notando como el aire entra y sale del cuerpo. Existe la posibilidad de contar las respiraciones para volver a empezar cuando lleguemos hasta diez.

Mirar una vela

Otra de las técnicas de relajación más útiles pasa por colocarse delante de una vela encendida y mirarla fijamente, aunque también se puede hacer con otros objetos que se coloquen a la altura de la vista. Las palabras repetidas o mantras, como suele ser el término ‘om’ serán muy positivas en el acto de meditar.

Cuando vayas a comenzar en esta actividad lo mejor es que te marques una meta accesible, que puedas conseguir. Bastará por ejemplo que te sientes cinco minutos con los ojos cerrados y en silencio. Cada día iremos aumentando el tiempo hasta alcanzar la hora. Cuando te sientas incómodo o no te puedas relajar, lo mejor es que lo dejes para otro momento. Si tienes dudas siempre puedes acudir a un taller de meditación. La meditación es muy típica del yoga.