Refrescos y bebidas gaseosas ¿son incompatibles con la dieta?
Más de un 20% de las calorías que consumimos a diario provienen de los líquidos que ingerimos, sin embargo desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten de que lo más aconsejable es que los líquidos representen únicamente del 10%. Estas calorías adicionales contribuyen al sobrepeso y hacen mucho más complicado el proceso de adelgazamiento.
Los especialistas en nutrición hacen distinción a la hora de hablar de bebidas saludables entre las gaseosas, isotónicas, zumos de frutas y la leche. En el caso de las bebidas gaseosas y refrescos son bebidas con grandes cantidades de azúcar y calorías vacías. Ten en cuenta que una lata puede contener unas 9 cucharadas de azúcar. El simple hecho de eliminar de tu dieta diaria una lata de refresco conseguirás perder hasta medio kilo al mes, que al cabo de un año puede convertirse en 6,8 kilos.
En ocasiones se acaba eligiendo un refresco gaseoso cuando no se tiene muy claro qué beber, cuando en realidad lo que tenemos es sed y no ganas de dulce. Hay que decir que las bebidas gaseosas carecen de valor nutritivo. Sin embargo podrían sustituirse por un zumo de naranja, que está igual de delicioso y quita la sed, pero aporta más fibra, vitaminas y energía a nuestro organismo. Lo ideal es que dejes los refrescos únicamente para situaciones especiales, para después penalizar al día siguiente quitando algo parecido en calorías de tu dieta.
Una opción que tenemos como alternativa son los refrescos etiquetados como light o ‘cero’. Aportan menos calorías, pero también engordan. La mayoría de estas bebidas gaseosas con una bomba calórica de consecuencias imprevisibles si se consumen con mucha frecuencia. El sabor dulce de los refrescos procede de la fructosa y el jarabe de maíz alto en fructosa, dos componentes identificados por la Asociación Americana del Corazón como principales responsables de la obesidad y de los problemas cardíacos.
Una lata de refresco equivale a 130 calorías. Pero no sólo nos afectará a la hora de ganar peso, también deteriora el esmalte de la dentura debido a la acidez y el alto contenido en azúcares, favoreciendo además la aparición de caries. El consumo excesivo también contribuye a producir aerofagia, sobre todo por la acumulación de gases en el intestino y el estomago.
Sin lugar a dudas, los peores refrescos son los de cola, que cuentan con más cantidad de cafeína y eso conduce a problemas de insomnio y ansiedad. La próxima vez que te tomes una bebida de estas te lo pensarás dos veces.
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