Qué hacer si sospecho que tengo un niño superdotado
No es fácil vivir con niños superdotados o que tengan altas capacidades mentales. Desde un inicio, pueden presentar problemas en los colegios pensándose que lo que tienen es un retraso.
No es fácil vivir con un niño superdotado o que tengan altas capacidades mentales. Desde un inicio, pueden presentar problemas en los colegios pensándose que lo que tienen es un retraso.
Inmediatamente se realizan pruebas y se observa que el niño tiene unas capacidades mentales superiores a otros. Entre un 2 y un 5% de los niños serían superdotados, así, y según AEST, la Asociación Española para Superdotados y con Talento, en España tendría que haber detectados casi 200.000 niños superdotados y solamente hay 27.133. Esto quiere decir que unos de 180.000 niños superdotados que no saben que lo son.
Acudir a un profesional
Si un padre sospecha que su hijo puede ser superdotado, entonces debe acudir a un profesional que lo confirme. En España, la legislación reconoce las necesidades educativas especiales de estos niños, sin embargo, no existe una definición oficial, ni tampoco un protocolo estandarizado de identificación y respuesta educativa. Cada Comunidad Autónoma tiene su propio protocolo.
Evaluación
Se debe hacer una valoración de altas capacidades al niño con el objetivo de saber si las tiene y también para que reciba el tratamiento educativo adecuado según sus características personales. Según la asociación, los padres deben solicitar al especialista que realiza la evaluación que el informe incluya unas orientaciones educativas para ellos y para el centro educativo.
Coordinación familia-escuela
La Asociación Española para Superdotados y con Talento, AEST, recomienda a los padres que estén lo más cerca posible del centro educativo y traten de trabajar en equipo con ellos. Así todos coordinados harán que el niño pueda encajar mejor este hecho en todos los ámbitos.
Qué deben hacer los profesores
Tener un niño superdotado es algo no bien entendido en la sociedad. Los profesores deben tener paciencia, puesto que si sigue con las lecciones de toda la clase, el niño puede acabar aburriéndose y de nada servirá ir a clase. Los profesores deben tener claras tres cosas: flexibilidad, creatividad y humildad.
Para esto está la posibilidad de realizar una flexibilización de curso o enriquecer el currículum dentro del aula. También se pueden utilizar distintas metodologías y formas de comunicación para trabajar, como cambiar las clásicas fichas y ejercicios repetitivos (que les aburren soberanamente) por trabajos de investigación y otros.
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