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Alimentación saludable

Qué son las semillas germinadas y qué propiedades poseen

En los últimos años el uso de las semillas germinadas o brotes se ha extendido, especialmente para cocinar. Se trata de aquellas semillas que se hacen germinar y se destinan a la alimentación o a la siembra.

Cuentan con una gran cantidad de propiedades nutricionales y son realmente naturales, por lo que aportan una alimentación saludable muy buena.

Propiedades de las semillas germinadas

Vitaminas y minerales

Supone una forma sana y natural de introducir en nuestra alimentación porque cuentan con vitaminas y minerales que aportan gran cantidad de aportes nutricionales.

Entre las vitaminas que pueden aumentar su contenido al germinar son la vitamina C, que aumenta en los primeros días de germinación en la soja, el trigo, las lentejas y los garbanzos; la vitamina A, la E, que aumenta su contenido en los germinados de centeno, avena, alfalfa y almendras; la K, aumenta en brotes de alfalfa; y las vitaminas B1, B2 y B3, que aumenta en los germinados de alfalfa, trigo, almendras, centeno, y sésamo.

Mejoran la digestión

Otra de las propiedades de las semillas germinadas es que suelen ayudar a regenerar la flora intestinal y a mejorar la digestión. Además suelen ser reconstituyentes y remineralizantes, y fortalecen las defensas.

¿Qué semillas pueden germinarse?

Pueden germinarse prácticamente todas las semillas comestibles para su consumo, como las que pertenecen a las legumbres, entre las que se encuentra la alfalfa, la lenteja y la judía; los cereales, como el trigo, el maíz, el arroz o la avena; y las verduras, como la zanahoria, el apio, la cebolla o el puerro.

Se aconseja utilizar semillas de agricultura biológica, al ser más naturales, pero también las semillas normales, que no deben estar tratadas con ningún compuesto químico. Deben conservarse y guardarse correctamente, pues así conservará su germinación durante un largo tiempo.

Los germinados pueden prepararse en casa. Para ello, se siguen una serie de pasos, como ponerlos en remojo las semillas en un frasco de vidrio. Las dejamos reposar durante 12 horas y luego se tira el agua y enjuagamos las semillas con agua tibia. Se cambia el agua varias veces al día, hasta que vamos viendo los brotes o germinados al cabo de cuatro días aproximadamente.