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Los mundiales de fútbol registran menos lesiones, pero son hasta tres veces más lesivos que la liga

Alarcón analiza más de 25 años de datos de la FIFA y destaca el papel clave de la fatiga acumulada en el riesgo de lesión

Los mundiales de fútbol registran menos lesiones, pero son hasta tres veces más lesivos que la liga
Baena celebra el gol ante Uruguay. (Getty)
Diego Buenosvinos

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Con cada gran cita del fútbol mundial, millones de espectadores contienen la respiración cuando un jugador queda tendido sobre el césped. Detrás de esas imágenes, existe una línea de investigación científica de más de veinticinco años documentando exactamente ese momento. Desde el Mundial de Francia 1998, la FIFA analiza de forma sistemática todas las lesiones producidas en sus torneos, permitiendo comprender mejor cómo y por qué se producen.

El doctor Jesús Adolfo Alarcón, profesor de la Universidad Europea de Valencia, ha revisado estos datos para arrojar una conclusión clara y aparentemente contradictoria: la incidencia de lesiones en los Mundiales ha disminuido en las últimas dos décadas, pero el riesgo sigue siendo significativamente mayor que en la competición de clubes.

«En un Mundial, el riesgo de lesionarse durante un partido puede llegar a ser dos o tres veces superior al de una jornada de liga», explica Alarcón. Entre 2002 y 2014, la incidencia osciló entre 2,67 y 1,68 lesiones por partido, mientras que en el fútbol profesional de clubes se sitúa en torno a 0,69. Incluso en Rusia 2018, donde se rompió la tendencia descendente, se registraron 1,88 lesiones por encuentro.

La principal explicación de este fenómeno reside en el contexto en el que se disputa el torneo. Los Mundiales suelen celebrarse al final de una temporada de aproximadamente diez meses, cuando los futbolistas llegan con un alto nivel de desgaste físico y mental.

«El tejido muscular y conectivo (tendones y ligamentos) llega con su reserva adaptativa comprometida (ya no pueden tolerar mucha más carga de manera acumulada), y el sistema nervioso muy fatigado, lo que puede influir en la regulación hormonal, inmunitaria, metabólica y por supuesto, psicológica», señala el doctor en Ciencias de la Actividad Física y Deporte. A esta situación se suman la acumulación de partidos cada tres o cuatro días, la máxima presión competitiva y un incremento en la intensidad del juego respecto a la liga regular.

El caso de Qatar 2022 refuerza esta hipótesis. Al disputarse en noviembre, con menor carga acumulada, la incidencia de lesiones descendió hasta niveles similares a los de la competición de clubes. “Este dato demuestra que el factor fatiga es determinante en el riesgo de lesión”, añade Alarcón.

A pesar de este mayor riesgo relativo, la evolución a largo plazo es positiva. Desde el Mundial de Corea y Japón 2002 hasta Brasil 2014, la incidencia de lesiones se redujo un 37%, gracias a la mejora en las reglas del juego, la introducción de tecnologías como el VAR y el aumento del número de sustituciones.

Cifras inferiores al 35%

«El descenso no es casual: responde a la aplicación más estricta del reglamento y al avance de los programas de prevención de lesiones en el fútbol profesional», destaca el investigador. De hecho, el porcentaje de lesiones derivadas de faltas ha pasado de más del 50% en los primeros registros a cifras inferiores al 35% en torneos más recientes.

Pese a los avances, hay un elemento que se mantiene constante: la alta incidencia de las lesiones musculares. En Qatar 2022 representaron cerca de la mitad del total, siendo los isquiosurales la zona más afectada.

«Si los jugadores van más rápido y generan más potencia, los tejidos tienen que estar a la altura. Y a veces, no lo están», advierte Alarcón, quien señala que el aumento de acciones de alta intensidad puede estar neutralizando parte de los progresos en prevención.

En cuanto a este Mundial de 2026, Alarcón subraya la importancia de la preparación previa. «La diferencia está en la preparación física: lo que se hace durante la temporada, antes del Mundial, es lo que realmente protege al futbolista», afirma. Ejercicios como el entrenamiento excéntrico de isquiosurales requieren semanas de trabajo para ser efectivos, al igual que programas como FIFA 11+.

Durante la competición, es fundamental gestionar la carga de los jugadores mediante herramientas de monitorización y decisiones estratégicas sobre minutos e intensidad.

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