OkSalud
Psicología

Mucha gente piensa que distanciarse de los padres es una falta de gratitud, pero la psicología explica que a veces es la única manera de preservar la salud mental

Toma nota de lo que dice la psicología sobre el distanciamiento entre padres e hijos

Según un nuevo estudio, los padres de hoy en día están criando una generación de niños malcriados

  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

Distanciarse de los padres para mucho es una falta de gratitud, pero en realidad, la psicología dice que puede ser la única forma de preservar la salud mental. Cuando lo que necesitamos es conseguir una serie de detalles que pueden ser claves y que nos servirá para hacer realidad este elemento que quizás hasta la fecha no sabíamos. La realidad es que cada familia es un mundo y cada uno acaba organizándose de la mejor forma posible.

La psicología intenta dar respuesta al comportamiento de todo ser humano que se rige a veces, por unos patrones que pueden ser comunes. Cuando los padres se hacen mayores o cuando los niños ya no son niños, hay una clara tendencia que nos aleja de lo que sería habitual. Vamos en busca de una serie de cambios de situación que pueden acabar siendo claves. Una falta de gratitud para algunos que podría acabar siendo una manera de mantenerse mejor. La mente de cada ser humano acaba siendo y actuando de una forma casi única.

Más que una falta de gratitud se detalle en un reciente estudio

La realidad es que al final de la vida los padres y madres que lo han dado todo por sus hijos, suelen acabar solos. En especial, cuando descubrimos lo que podemos hacer en estos días en los que vemos a muchas familias que parece que se han distanciado sin motivo alguno.

El objetivo final es que los hijos acaben haciendo su propio camino, de una forma o de otra, pero siempre siendo parte de un todo que puede acabar siendo el que nos ayudará a entender un poco mejor qué tengamos en consideración algunos cambios importantes.

Es hora de saber qué dice un estudio sobre ese distanciamiento de los padres que parece que puede convertirse en una señal que nada tiene que ver con lo que pensaríamos, sino que simplemente estamos ante un cambio de tendencia que puede convertirse en una tabla de salvación para algunos.

Acabaremos obteniendo este tipo de detalles que, sin duda alguna, serán los que nos afectarán de lleno. En unas jornadas en las que este reciente estudio puede darnos alguna que otra sorpresa cuando sabemos porque se alejan algunos hijos de los padres.

La psicología explica de donde viene este distanciamiento de los padres

No todo el mundo se distancia de sus padres, hay algunos que permanecen junto a ellos y lo hacen de tal forma que deberemos tener en consideración algunos elementos que pueden ser claves en esta evolución propia de todo ser humano que llega hasta unos niveles que hay que conocer.

Los expertos de Psicodestino nos explican en su blog que: «Hay distancias que no se miden en kilómetros. Dos personas pueden compartir techo, mesa, fotos de cumpleaños, y aun así sentirse lejos. Esa distancia suele doler más cuando aparece entre padres e hijos, porque toca una fibra antigua: la necesidad humana de pertenecer. A veces se nota en el silencio. Otras veces se disfraza de discusiones por pavadas, de ironías, de “todo bien” sin mirarse a los ojos, de mensajes contestados con monosílabos. También existe una forma más silenciosa: el hijo que deja de contar, el padre que deja de preguntar, la madre que se acostumbra a no insistir. Cuando una familia se enfría, casi nunca es por una sola causa. La distancia emocional se construye con capas: expectativas no dichas, heridas pequeñas que se repiten, falta de reparación después de un conflicto, cambios vitales que no se conversan, y estilos de comunicación que no se ajustan con el tiempo. En muchos hogares, el cariño existe, pero la forma de expresarlo quedó vieja. En otros, el amor convive con resentimientos que nadie se anima a nombrar. Y en otros, directamente hubo experiencias de dolor que nunca encontraron un espacio seguro para ser escuchadas. Esta publicación aborda la distancia entre padres e hijos desde un enfoque psicológico y, además, desde una mirada holística e integradora. Primero vamos a entender cómo se forma la distancia emocional, qué patrones la sostienen y por qué, aun con amor, la conexión puede debilitarse. Luego vamos a sumar recursos holísticos que ayudan a reparar el vínculo desde la presencia, el simbolismo y la intención consciente. La idea no es culpar a nadie. La idea es comprender qué está pasando y abrir caminos de reencuentro, aunque sea paso a paso».

Siguiendo con la misma explicación: «En la mayoría de los casos, la distancia se instala como un goteo. No es una puerta que se cierra de golpe, sino una conversación que se posterga, un abrazo que se reduce, una emoción que se minimiza, un conflicto que queda sin cierre. Con el tiempo, la relación se llena de temas “prohibidos” o incómodos. Entonces se habla de logística, de cosas prácticas, de noticias, pero no de lo que importa. Muchas familias aprenden a evitar la tensión en lugar de resolverla. Ese alivio a corto plazo trae un costo a largo plazo: la conexión emocional se empobrece. Y cuando la conexión se empobrece, la empatía cae. Cada uno se vuelve más sensible a la crítica y menos disponible para escuchar. La teoría del apego ayuda a entender por qué algunos vínculos familiares se vuelven fríos, rígidos o conflictivos. Un hijo necesita seguridad emocional: sentir que puede acercarse sin ser rechazado o humillado. Un padre o una madre también necesita sentirse respetado, valorado y reconocido. Cuando esas necesidades se frustran de manera repetida, aparece una defensa: distanciarse. En algunas dinámicas, el hijo se aleja porque siente control, juicio o invasión. En otras, se aleja porque percibe indiferencia, falta de presencia o desinterés emocional. También existe el caso inverso: padres que se distancian para no sentirse desbordados, para evitar discusiones o porque no saben cómo acompañar una etapa del hijo que les resulta ajena».