El lugar de residencia, el género o el nivel formativo condicionan la salud y la esperanza de vida en un 73%
Nadal (MSD): «Con el Covid hemos aprendido que las vacunas son eficaces y a valorar más la salud»
MSD obtiene la aprobación de la EMA para su vacuna conjugada antineumocócica 15-valente en bebés y niños
¿Por qué no se acaba de abordar con determinación que el lugar de residencia, el género o el nivel formativo condicionan la salud y esperanza de vida de las personas? Una situación que cada día se agrava más y que ha puesto sobre la mesa para su debate y tratamiento gracias a la compañía biofarmacéutica MSD, en colaboración con la Fundación Gaspar Casal, a través de un seminario organizado con el objetivo de dar visibilidad a las inequidades en salud y reflexionar de manera colaborativa sobre las medidas a adoptar para alcanzar un «acceso más equitativo a la salud».
Y es que, los resultados en salud dependen en un 27% de los factores biológicos y genéticos; en un 43% de los estilos de vida; en un 11% del sistema sanitario y en un 19% de las condiciones medioambientales: es decir, un 73% como resultado de la situación socioeconómica.
La directora ejecutiva de Policy de MSD en España, Cristina Nadal, inició el seminario sobre los Determinantes sociales en salud, de Toledo, incidiendo en que «desde sus inicios, MSD ha demostrado un gran sentido de la responsabilidad social y un fuerte compromiso con la equidad en salud, invirtiendo cerca de mil millones de dólares para apoyar programas a nivel mundial», ha explicado Cristina Nadal. Ha explicado también que como empresa biomédica, «creemos que es importante trasladar que las desigualdades en salud son evitables si colaboramos y trabajamos juntos por lograr una salud no determinada. Estamos convencidos de que éste es un objetivo conjunto y compartido por todos: alcanzar una mayor igualdad en el acceso a la salud de las personas».
Entre los colectivos más sensibles se encuentra el de la infancia. Para la Dra. Marisol Rodríguez, catedrática de Economía aplicada de la Universidad de Barcelona, merece especial atención la salud de los niños y las niñas, al depender en gran medida del nivel socioeconómico de sus padres. Por eso, entre las políticas públicas que se pueden poner en práctica para revertir las inequidades en salud, ella ha destacado “aquellas que proporcionen una cierta seguridad económica, faciliten el acceso a la vivienda y protejan a la infancia”. Por otra parte, adujo que en estos momentos, y teniendo en cuenta los últimos estudios, «hay una diferencia de cuatro años de esperanza de vida entre las personas más pobres y más ricas» resaltando la necesidad de compromisos reales para revertir dicha situación.
José Ramón Banegas, catedrático de Salud Pública de la UAM, ha subrayado que, “a pesar de que las políticas han avanzado algo en España, el potencial de mejora sigue siendo todavía inmenso y desafiante, en especial para los colectivos migrantes y LGBTiq+”. En concreto, ha propuesto “avanzar en legislación y en políticas consensuadas, de mayor realismo y compromiso; favorecer las alianzas entre gobierno y el resto de los actores sociales; formar en competencia profesional y apoyar la investigación en el ámbito de los DSS, además de fomentar la vigilancia, la monitorización y la evaluación de las políticas aplicadas”.
También ha expresado que las dos principales políticas de salud pública dirigidas a los determinantes sociales tienen que ver con la legislación del tabaquismo y con las vacunas, por su papel preventivo. «El tabaco es uno de los principales causantes de las desigualdades en salud. La gente más desfavorecida fuma más y deja de fumar menos porque para dejar de fumar hay que tener asesoramiento y ayuda. Por todo ello, el aumento de la fiscalidad del tabaco es el instrumento más eficaz para proteger la salud».
Otro factor de riesgo importante para el desarrollo de enfermedades, según Banegas, es la soledad no deseada, muy común en las personas mayores. «Las personas que viven solas se reingresan el doble. De hecho, la soledad es un factor de riesgo tan potente como la falta de medicación», ha advertido.
Por su parte, Manuel Franco, profesor de Epidemiología de la Universidad de Alcalá (UAH) y la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (Estados Unidos), ha destacado que “los determinantes sociales en salud son un área de interés académico, docente y de investigación en auge, en parte debido a la llegada de la pandemia de Covid-19, donde ha quedado demostrado que la incidencia aumentaba en los segmentos poblacionales con menor renta, menor formación académica y unas peores condiciones habitacionales”.
En este sentido, ha explicado que «la mayoría de los cánceres tienen que ver con el lugar donde vivimos, con los factores ambientales y factores individuales y de comportamiento; es decir, con cómo comemos, cómo bebemos alcohol, cómo fumamos, algo que no tiene que ver con la genética».
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