¿Mi hijo pequeño puede tomar edulcorantes?
El uso de edulcorantes en nuestra cocina doméstica es cada vez más extendido. Aquí te contamos un poco más sobre lo que debes saber al respecto.
La obesidad infantil comienza a ser un grave problema en España. Casi el 16,1% de los niños de 6 a 12 años es obeso, mientras que el sobrepeso supera el 12%. De hecho, es una de las prevalencias más altas de Europa. Según la Asociación Española de Pediatría, los edulcorantes no son aconsejables en lactantes y niños hasta 3 años de edad, y en la infancia deberían ser utilizados con moderación. A continuación, todo lo que debes saber sobre el suministro de edulcorantes a los niños.
Aprendiendo más sobre edulcorantes
¿Sabías que hay varios tipos de edulcorantes? En realidad, conforman un verdadero rompecabezas:
- Endulzantes naturales. Azúcar común, miel, fructosa o glucosa. Son calóricos y tienen otras funciones además de edulcorar.
- Edulcorantes naturales. Son acalóricos como la estevia o taumatina.
- Sustancias edulcorantes naturales. Se encuentran naturalmente en los alimentos o se agregan como endulzantes a los alimentos industrializados: glucosa, fructosa, dextrosa, galactosa, maltodextrina.
- Edulcorantes artificiales sin calorías. Son sustitutos del azúcar. Entre estos se encuentran el acesulfamo de potasio, aspartamo, ciclamato, sacarina y sucralosa.
- Edulcorantes artificiales con calorías. Son menos calóricos que el azúcar. Sorbitol, xilitol, manitol, lactitol, isomalt y eritritol.
- Edulcorantes intensos. Bajo esta denominación se agrupan los de alto poder endulzante como taumatina, neotame, neohesperidina entre otros.
Consumo de edulcorantes en los niños
Para comenzar, analicemos las recomendaciones de los pediatras y normativa vigente:
- Están prohibidos en fórmulas lácteas, cereales y comidas preparadas para bebés.
- No son aconsejables hasta los 3 años de edad.
- En la infancia solo deberían utilizarse como alternativa cuando otras formas de prevención de la obesidad no sean suficientes. La excepción son los chicles sin azúcar para prevenir la caries.
- Se debe limitar el consumo de zumos, lácteos o refrescos azucarados o edulcorados.
Los edulcorantes aprobados por la normativa son seguros en las cantidades recomendadas.
Sin embargo, los niños alcanzan más rápidamente la ingesta diaria aceptable (IDA) de edulcorantes debido a su menor peso. Por ejemplo, un niño de 25 Kg. de peso alcanza la IDA de ciclamato con 3 vasos de refresco.
El verdadero problema de dar edulcorantes a los niños no está en la tolerancia, sino en sus consecuencias sobre los hábitos de alimentación.
Algunas recomendaciones
- Aún no se conocen los efectos a largo plazo del consumo de edulcorantes en la infancia ya que es un fenómeno reciente.
- Los edulcorantes aumentan la preferencia por los sabores dulces, un hábito que persistirá toda la vida.
- Se debe tener cuidado con los alimentos dietéticos, ya que existe la tendencia a consumirlos sin moderación.
- Lo mejor es habituar a los niños desde el comienzo a no consumir, o consumir muy moderadamente, productos artificialmente azucarados.
Siempre es mejor una dieta equilibrada. Por eso, antes de incorporar edulcorantes a la dieta de los niños, ¡consulta con el pediatra!
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