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Economía
SMI

Abril (19), hostelera, pone el grito en el cielo por el aumento del SMI: «Ahora cobro 50 euros menos»

La subida del salario mínimo interprofesional para 2026 ha vuelto a situar el debate salarial en primer plano. El nuevo SMI, fijado en 1.221 euros brutos mensuales en catorce pagas, ha sido presentado por el Gobierno y los sindicatos como un paso más en la protección de los trabajadores con menores ingresos. Sobre el papel, supone un aumento del sueldo, pero en la práctica, no todos lo han vivido así.

Es el caso de Abril, una camarera de 19 años que trabaja en el sector de la hostelería. Su situación ha generado conversación tras contar en el programa de Antena 3, Espejo Público, que, pese al incremento salarial, ahora cobra 50 euros menos al mes que el año pasado. Mantiene el mismo horario, las mismas funciones y una carga de trabajo similar. Lo único que ha cambiado, según explica, es la cifra que aparece en su nómina. En su intervención, la joven calificó la situación como «muy deprimente y desmotivante». La lógica parecía sencilla ya que si el salario mínimo sube, el sueldo debería aumentar. Sin embargo, al revisar su cuenta bancaria, el resultado ha sido el contrario.

Abril (19), hostelera, pone el grito en el cielo por el aumento del SMI

Para entender qué ha pasado, conviene mirar las cifras con detalle. El empresario del establecimiento donde trabaja, David, expuso los números de forma clara. El año pasado, Abril tenía una nómina bruta de 1.620 euros. Con una retención reducida, situada entre el 2 y el 4 por ciento, su salario neto quedaba en 1.428 euros mensuales. Con la subida salarial aplicada este año, su bruto ha pasado a 1.740 euros. Es decir, sobre el papel gana 120 euros más. El problema aparece en la retención del IRPF. Esta se ha elevado hasta el 11 por ciento. Tras aplicar ese porcentaje, el sueldo neto final queda en 1.358 euros, es decir, 50 euros menos que el año anterior.

El funcionamiento progresivo del IRPF

La explicación técnica está en el carácter progresivo del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. El IRPF no aplica un porcentaje fijo para todos. A medida que los ingresos aumentan, la retención puede incrementarse. Cuando el salario bruto supera determinados umbrales, la empresa ajusta el porcentaje de retención. En muchos contratos de hostelería, especialmente en trabajadores jóvenes o recién incorporados, se aplican retenciones mínimas al inicio. Con el paso del tiempo o al subir el sueldo, esos porcentajes se regularizan.

Eso es lo que ha ocurrido en este caso. No es que Abril esté pagando más impuestos de forma definitiva. Está adelantando una mayor cantidad a Hacienda cada mes. El Gobierno ha establecido para este ejercicio que quienes cobren exactamente el salario mínimo queden exentos de retención. Sin embargo, Abril supera esa cifra. Su sueldo bruto está por encima del SMI, lo que la deja fuera de esa exención.

El problema de la liquidez mensual

Desde el punto de vista fiscal, la retención es un anticipo. En la declaración de la Renta del año siguiente se regulariza la situación. Si se ha retenido de más, el contribuyente puede recibir una devolución.

El matiz es importante, pero no siempre resuelve el problema inmediato. Abril tiene 19 años y paga una habitación alquilada. Como ocurre en muchos casos, no siempre existe un contrato formal que permita aplicar deducciones autonómicas por alquiler. A eso se suman los gastos habituales de transporte, alimentación, suministros. Esperar un año para recuperar ese dinero no compensa la reducción mensual en su liquidez. En su día a día, lo que cuenta es lo que entra en la cuenta bancaria cada mes.

Un debate que va más allá de un caso concreto

El testimonio de esta joven ha puesto rostro a un debate más amplio. La subida del SMI busca mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores con menores ingresos. Sin embargo, el sistema fiscal puede generar efectos temporales que distorsionan esa mejora en determinados perfiles.

En sectores como la hostelería, con alta rotación y contratos que comienzan con retenciones bajas, el impacto puede resultar más visible. Cuando el salario bruto sube y la retención se ajusta de golpe, el trabajador percibe una reducción inmediata en su neto. No se trata de que el aumento salarial sea ficticio. El incremento existe en términos brutos. Tampoco significa que el trabajador pierda ese dinero de forma definitiva. El ajuste llegará en la declaración anual. Pero el desfase temporal puede generar sensación de pérdida.

La discusión combina política salarial y fiscalidad. Por un lado, el Ejecutivo defiende la subida del salario mínimo como una medida de protección social. Por otro, casos como el de Abril evidencian que el impacto real depende también de cómo interactúa ese aumento con el sistema tributario.

Para muchos trabajadores jóvenes, la diferencia entre el bruto y el neto no siempre está clara hasta que revisan la nómina. Y cuando el resultado final es inferior al del año anterior, la sensación es inmediata, aunque técnicamente exista una explicación. Pero sí, el testimonio de esta joven evidencia lo que muchos ya sufren y es que con la subida del SMI, ahora cobran un poco menos, y en este caso concreto, la cifra está en 50 euros.