El gas radón es la segunda causa de cáncer de pulmón por detrás del tabaco
Uno de cada cinco municipios españoles está en zona de riesgo o de alto riesgo de radón
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El Día Europeo del Radón es una cita anual para concienciar a la población sobre los riesgos para la salud que supone este gas radiactivo, incoloro, inodoro e indetectable a simple vista. Es un gas que está presente de forma natural en el subsuelo de casi un 20% del territorio español, y en esas zonas se filtra hacia los interiores de viviendas y centros de trabajo, donde lo respiramos inadvertidamente y puede llegar a causar cáncer de pulmón.
No en vano está catalogado por la OMS como cancerígeno del grupo 1, y existen normativas a nivel europeo y en España que obligan a las administraciones públicas a informar a los ciudadanos para que puedan protegerse de este riesgo, y a las empresas a medir los niveles de radón para proteger la salud de sus trabajadores.
«Sin embargo, la mayoría de la población no sabe qué es el radón ni si lo hay en sus casas, y muchas empresas situadas en zonas de riesgo también desconocen esta obligación de medir, por lo que no pueden hacer nada para evitar este riesgo que, además, es fácilmente prevenible», explica José Miguel Rodríguez, director del programa Vive sin radón de la Fundación Vivo Sano y organizador del V Congreso del Radón, que tendrá lugar el sábado 7 de noviembre, coincidiendo con el Día Europeo.
Un total de 11 expertos participarán en este congreso online procedentes del campo de la física, la medicina, la prevención de riesgos laborales y la medición y mitigación del radón. El programa completo está disponible aquí y las intervenciones de los distintos especialistas podrán seguirse a través de este enlace. Las ponencias estarán disponibles en ese mismo enlace durante un mes, con el objetivo de facilitar la concienciación acerca de este riesgo para la salud aún tan desconocido.
Según José Miguel Rodríguez, el motivo de este desconocimiento es la escasa divulgación que se realiza desde las administraciones públicas. «Exceptuando Galicia y Extremadura, dos de las comunidades más afectadas por el radón y donde sí hay cierta actividad divulgadora y educativa, la mayoría de iniciativas en este sentido las hacemos entidades privadas como nosotros. Y eso a pesar de que existe una directiva europea, la Directiva 2013/59/Euratom, que obliga a los Estados miembros a garantizar que la población reciba información sobre los riesgos del radón, la importancia de medir su concentración y las medidas para reducir la exposición de los ciudadanos. Esa labor de divulgación es básica, porque quien no conoce el riesgo no puede protegerse de él, y esto hace que los ciudadanos se encuentren indefensos», incide.
Riesgo en uno de cada cinco municipios
Esa directiva se ha traspuesto en España de forma diseminada a través de varios reales decretos, un Plan Nacional de Radón publicado hace casi tres años y otra norma específica, la Instrucción IS-47 de 9 de abril de 2025, del Consejo de Seguridad Nuclear, donde se establece cuáles son los municipios de actuación prioritaria frente al radón, localidades en las que las empresas tienen la obligación de medir el radón en los centros de trabajo situados en plantas bajas y bajo rasante.
«Hay más de 1.640 municipios en zona de alto riesgo de radón y seguramente las grandes empresas sí sepan que tienen esta obligación de medir, aunque no todas lo hacen, pero la mayoría de las pymes no y lo sé porque yo mismo vivo en uno de esos municipios y me consta el desconocimiento existente», remacha Rodríguez. Uno de cada cinco municipios españoles está en zona de riesgo o de alto riesgo de radón.
El radón está presente en el 70% del territorio de Galicia, en más de la mitad de Extremadura, en un área importante de Castilla y León, en gran parte de la sierra noroeste de Madrid, en algunas zonas de Castilla-La Mancha, en parte de los Pirineos y en la zona norte de Cataluña, si bien en cualquier otra parte del territorio se pueden encontrar concentraciones elevadas de este gas.
«La única forma de saber si en una vivienda o centro de trabajo hay radón es medirlo porque, aunque existen mapas de riesgo publicados por el Consejo de Seguridad Nuclear, la presencia de este gas no es homogénea. Hay edificios en zonas de bajo riesgo de radón con concentraciones muy altas y también al contrario. Por tanto, el primer paso para proteger la salud es medir, y en función de eso decidir qué estrategia de remediación aplicar. Y eso solo lo puede decidir un experto», aclara el doctor en Ciencias Físicas y especialista en medición de radón José Luis Gutiérrez Villanueva, que participará mañana en el congreso.
La importancia de la prevención
La Organización Mundial de la Salud fija los niveles de referencia para proteger la salud en 100 Bq/m3 y la legislación española fija el límite legal en 300 Bq/m3. Sin embargo, según explica la oncóloga Laura Mezquita, que dirige un grupo de investigación sobre medio ambiente y cáncer y también participa en el congreso de mañana, «sabemos que el riesgo aumenta con la concentración de radón y el tiempo de exposición, y que no se ha identificado un nivel completamente exento de riesgo. Por ello, los valores de referencia establecidos por la OMS y la normativa española deben entenderse como herramientas para orientar la prevención y reducir la exposición».
La Dra. Mezquita destaca además la importancia de mejorar el conocimiento de los factores de riesgo del cáncer de pulmón, especialmente entre las personas que nunca han fumado. “Aunque el tabaco continúa siendo el principal factor de riesgo, el cáncer de pulmón también puede afectar a personas que nunca han fumado. En estos casos, es fundamental avanzar en la investigación sobre factores ambientales, como el radón, y su interacción con la susceptibilidad individual. Nuestro objetivo debe ser identificar mejor a las personas en riesgo, promover medidas de prevención y favorecer un diagnóstico más temprano. La buena noticia es que la exposición al radón es un factor de riesgo sobre el que podemos actuar mediante la medición y la adopción de medidas para reducir sus concentraciones en espacios interiores», aclara.