consejos

Estos son los errores más frecuentes en el botiquín de casa que ponen en riesgo su utilidad y tu salud

Los medicamentos abiertos, los restos de tratamientos anteriores y una conservación inadecuada pueden hacer que un botiquín deje de ser útil cuando se necesita

botiquín
El clásico botiquín doméstico.

Fact checked

×

Este artículo de OkSalud ha sido verificado para garantizar la mayor precisión y veracidad posible: se incluyen, en su mayoría, estudios médicos, enlaces a medios acreditados en la temática y se menciona a instituciones académicas de investigación. Todo el contenido de OkSalud está revisado pero, si consideras que es dudoso, inexacto u obsoleto, puedes contactarnos para poder realizar las posibles modificaciones pertinentes.

El botiquín doméstico es un recurso habitual para atender pequeñas molestias, realizar curas básicas o seguir determinados tratamientos en casa. Sin embargo, su contenido suele crecer con el tiempo y acumular productos adquiridos para situaciones distintas, lo que dificulta tener una visión clara de qué se guarda y para qué sirve cada elemento.

Esta situación adquiere especial importancia cuando varios miembros de la familia utilizan el mismo espacio. Medicamentos con nombres o presentaciones similares pueden acabar almacenados juntos pese a estar destinados a personas o indicaciones distintas. A ello se suma que una misma marca comercializa diferentes dosis o concentraciones, por lo que identificar correctamente cada producto resulta esencial para evitar errores.

«En un mismo botiquín conviven medicamentos con nombres o envases parecidos, pero con principios activos, dosis o concentraciones diferentes. Esto favorece confusiones, especialmente cuando hay tratamientos de varios miembros de la familia o presentaciones específicas para adultos y niños. Antes de utilizar cualquier medicamento es importante tener claro qué producto es y para quién fue indicado», explica Lola Mendoza Romero, directora de enfermería del Hospital Sanitas CIMA Barcelona.

Otro riesgo aparece cuando el botiquín se utiliza como una reserva para futuras molestias. Haber tomado un medicamento en una ocasión anterior no significa que resulte adecuado ante un episodio posterior, aunque los síntomas parezcan similares. Automedicarse con tratamientos antiguos puede retrasar el diagnóstico correcto o dar lugar a un uso inadecuado del medicamento.

El botiquín suele incluir también material para pequeñas curas, que debe revisarse con la misma periodicidad para comprobar que permanece en buen estado y disponible cuando se necesita. Una conservación inadecuada puede afectar además a determinados productos, por lo que conviene respetar siempre las indicaciones de almacenamiento.

Qué hay que tener en cuenta según los expertos

Comprobar los medicamentos que llevan tiempo abiertos: es importante revisar en el prospecto si existe un periodo concreto de utilización tras la apertura. Cuando el aspecto del producto haya cambiado o existan dudas sobre su estado, conviene retirarlo y depositarlo en el Punto SIGRE de la farmacia. En los medicamentos que tienen un periodo limitado de uso tras la apertura, resulta útil anotar la fecha en la propia caja.

Retirar los tratamientos que ya han finalizado: los medicamentos que han dejado de ser necesarios no deben reservarse para futuros episodios similares ni utilizarse sin una nueva indicación sanitaria. Los restos de medicamentos y sus envases deben depositarse también en el Punto SIGRE de la farmacia.

Comprobar el estado del material de cura: además de reponer aquello que se haya agotado, conviene revisar que los envases y envoltorios se encuentren íntegros y que el material esté preparado para utilizarse cuando sea necesario.

Mantener cada medicamento correctamente identificado: guardarlo en su caja original junto con el prospecto facilita consultar su indicación, la fecha de caducidad y cualquier precaución específica. También ayuda a evitar confusiones entre productos con formatos o nombres similares.

Revisar el lugar donde se almacena el botiquín: debe mantenerse fuera del alcance de los niños y en un espacio que respete las condiciones indicadas para los productos que contiene. El baño y la cocina no suelen ser los lugares más adecuados debido a la humedad y los cambios de temperatura. Algunos medicamentos requieren conservación refrigerada cuando así se indica en el envase o el prospecto.

“Un botiquín doméstico debería contener aquello que sabemos identificar y utilizar correctamente. Cuando no se recuerda para qué sirve un medicamento, se desconoce desde cuándo está abierto o existen dudas sobre su conservación, lo adecuado es no utilizarlo y consultar a un profesional sanitario”, concluye Lola Mendoza, directora de enfermería del Hospital Sanitas CIMA Barcelona.

Lo último en OkSalud

Últimas noticias