OkSalud
neurología

Este es el tipo de ictus cuyas secuelas pasan desapercibidas y pueden confundirse con el envejecimiento

Los síntomas más habituales son dificultad para mover brazos o piernas, problemas para hablar o tragar, o alteraciones en la memoria y el estado emocional

Desde la Unidad de Rehabilitación Neurológica del Hospital Vithas Xanit Internacional, advierten que las secuelas de un ictus lacunar, un tipo de accidente cerebrovascular de menor tamaño, pueden confundirse con los cambios asociados al envejecimiento.

Estos ictus, aunque discretos, pueden manifestarse mediante síntomas como dificultades para mover brazos o piernas, problemas para hablar o tragar, o alteraciones en la memoria y el estado emocional. Los especialistas recuerdan que estos signos, a menudo atribuidos a la edad, pueden ser en realidad señales de alarma que requieren atención médica inmediata.

Un ictus pequeño pero potencialmente peligroso

«Aunque el ictus lacunar no suele causar los síntomas más evidentes de un ictus mayor, puede ser más peligroso de lo que parece. Afecta a las pequeñas arterias de las zonas más profundas del cerebro, y está relacionado con la hipertensión crónica, el tabaquismo y la diabetes. Sus síntomas más sutiles pueden pasar desapercibidos durante mucho tiempo, dificultando el diagnóstico y retrasando un tratamiento que podría evitar mayores daños”, señala el Dr. Enrique Noé, director de investigación de IRENEA y neurólogo miembro del Instituto de Neurociencias Vithas.

A diferencia de los ictus isquémicos corticales, que suelen estar causados por un coágulo sanguíneo grande, el ictus lacunar se produce por la obstrucción de pequeñas arterias que irrigan zonas del cerebro más profundas, y en donde la zona afectada es menos amplia. Esto puede dar lugar a déficits neurológicos que no siempre son fáciles de identificar, pero que afectan la vida diaria del paciente.

«El ictus lacunar puede provocar síntomas como hemiparesia, alteraciones sensoriales o dificultades en el habla, alteraciones cognitivas y cambios en el carácter. Aunque estos síntomas no siempre son evidentes y aparecen en mayor o menor intensidad, su impacto en la vida diaria de los pacientes es considerable», explica la Dra. Belén Moliner, directora médica del Instituto de Rehabilitación Neurológica de Vithas.

«En IRENEA, diseñamos un tratamiento holístico y personalizado que aborda todos los aspectos de la rehabilitación, con fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional y neuropsicología, supervisados por un equipo médico especializado, con el objetivo de garantizar una recuperación efectiva y de alta calidad para nuestros pacientes».

Factores de riesgo que suelen pasar inadvertidos

La hipertensión crónica, uno de los principales factores de riesgo, afecta las pequeñas arterias que suministran sangre a las regiones cerebrales profundas, aumentando la probabilidad de un ictus lacunar. A menudo, las personas no son conscientes de que están en riesgo hasta que comienzan a experimentar síntomas que, aunque no dramáticos, deterioran su calidad de vida.

«Es importante estar alerta a los síntomas menos evidentes de un ictus lacunar. A veces, los pacientes no presentan parálisis o pérdida de visión, sino cambios más sutiles en el control motor o en el habla que pueden ser fácilmente ignorados», puntualiza el Dr. Noé. En este sentido, la Dra. Moliner resalta que «la rehabilitación temprana es clave para maximizar la recuperación. Cuanto antes se comience el tratamiento, menores serán las secuelas y mejor será la calidad de vida del paciente a largo plazo.»