Los 4 enemigos del descanso
Parece que con el paso de los años nos cuesta mucho más descansar por las noches. Tanto las preocupaciones del día a día como los problemas físicos acaban convirtiéndose en un serio problema a la hora de conciliar el sueño. Ya os hemos comentado en otro artículo que dormir desnudo resulta beneficioso para nuestro organismo, por eso hoy queremos explicarte cuáles son los 4 enemigos del descanso.
Biología
Mucho más complicado lo tienen las mujeres por su biología. Tienen un déficit de serotonia respecto a los hombres y ahí puede encontrarse una de las grandes causas que hay detrás de los múltiples casos de insomnio de fragmentación, que hacen referencia a aquellas personas que se despiertan en mitad de la noche y ya no vuelven a retomar el sueño. Sin lugar a dudas esto supone un gran incordio para cualquier persona, ya que lo más normal es duerma a diario entre siete y ocho horas.
El consumo de pastillas
Las mujeres también se encuentran en desventaja a la hora de hablar de los somníferos, ya que un 15,3% de las españolas admite que consumen este tipo de fármacos frente al 7,6% de los hombres. En lugar de medicación lo más conveniente sería reeducar al paciente para que consiguiese dormir de un modo más natural. Por lo general suelen recetar relajantes musculares que pueden implicar apneas y reflujos, que son factores cómplices para perpetuar el insomnio. En la medida de lo posible habría que apostar por aquellas infusiones que nos ayudasen a relajarnos, como puede ser el caso de la valeriana, en lugar de tomar pastillas. Nuestro organismo también lo agradecerá.
Síndrome de piernas inquietas
Seguro que más de una persona se habrá despertado en mitad de la noche con espasmos, dolores o picores. Es algo muy normal cuando nos encontramos en reposo. Esto se debe en gran parte a que el cuerpo no cuenta con la suficiente cantidad de hierro, y los expertos advierten de que no hace falta llegar a la anemia para padecer estos problemas de piernas inquietas. Las moléculas denominadas ferritina se encargan de medir los depósitos de hierro y en el caso de que nos encontremos bajos de ferritina, el cerebro no accede correctamente al hierro periférico, lo que provocará que se genere dopamina, que es el neurotransmisor que origina las piernas inquietas y la excitación. Hay un 5% de la población afectada por este problema, pero pese a no haber cura sí que existen tratamientos eficaces.
Apnea del sueño
Son muchas las mujeres que sufren apnea a partir de la menopausia. Se tratan de obstrucciones de la vía aérea, que suelen producirse mientras dormimos. Existen varios grados. El menor es el ronquido, pero puede llegar a haber un cierre parcial o total de la vía que provocaría una parada respiratoria que podría alcanzar el minuto. Al día siguiente notaremos esto con problemas de concentración y somnoloencia diurna. La apnea del sueño está considerada como uno de los factores de riesgo cerebrovascular y cardiovascular más importantes que existen. Hay que intentar poner freno a todos estos problemas.
Lo último en OkSalud
-
La vivencia del ‘no riesgo’ en adolescentes incrementa los embarazos no deseados y las infecciones de transmisión sexual
-
El Hospital 12 de Octubre logra la acreditación europea como Centro Integral de Cáncer
-
Dos nuevas torres y un edificio de diagnóstico abrirán la transformación de La Paz con 766 millones
-
Valeriana, pasiflora o melisa: para qué sirve cada una y cuál es la más indicada para conciliar el sueño
-
Dr. Joan Caylà: «La tuberculosis vuelve a crecer en España, es necesario impulsar la investigación»
Últimas noticias
-
Alejandro Blanco presenta su campaña para la presidencia de ANOC
-
El presidente de la UD Las Palmas encabezará la representación del club en el homenaje a Jesús de Miguel
-
Bombazo histórico en la zoología española: un ornitólogo cántabro fotografía por primera vez en España un ruiseñor calíope, y acuden a Suances decenas de observadores
-
Sara Carbonero confiesa su miedo a la muerte tras años conviviendo con el cáncer: «No sé lo que hay después»
-
Canas en las cejas a partir de los 50: cómo disimularlas y recuperar la expresión de la mirada sin maquillaje