Dr. González: «La posición del cristalino influye en el resultado visual de la cirugía de cataratas»
"Integrar esta información en la planificación quirúrgica puede resultar clave para optimizar el resultado visual final"
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El cristalino, la lente natural del ojo, experimenta cambios progresivos con la edad que afectan tanto a su capacidad de enfoque como a su transparencia. A partir de los 45 años, comienza a aparecer la presbicia o vista cansada y, con el paso del tiempo, este proceso de envejecimiento puede derivar en cataratas, una de las principales causas de pérdida de visión.
En este contexto, OKSALUD ha entrevistado al director médico de Miranza Madrid, Dr. Félix González López, quien destaca la importancia de un factor clave que está ganando peso en la cirugía moderna: la posición natural del cristalino antes de la intervención.
PREGUNTA.- ¿Por qué la posición natural del cristalino antes de la cirugía es tan determinante para el resultado visual final del paciente?
RESPUESTA.- El cristalino, en condiciones fisiológicas, no está perfectamente centrado ni alineado con el eje óptico, sino que presenta una ligera inclinación y descentramiento hacia el lado temporal. Esta disposición forma parte de la arquitectura óptica normal del ojo y contribuye a una adecuada calidad visual.
Diversas situaciones, como traumatismos, enfermedades genéticas o metabólicas, o determinadas patologías oculares, pueden alterar esta posición. Por ello, su evaluación preoperatoria no sólo es relevante para comprender la calidad visual del paciente, sino también para planificar con precisión cualquier cirugía intraocular.
P.- Su estudio demuestra que la inclinación del cristalino se mantiene tras la implantación de la lente intraocular. ¿Cómo puede este hallazgo cambiar la forma en que planifican la cirugía de cataratas?
R.- Nuestro estudio demuestra que existe una alta correlación entre la posición del cristalino natural y la de la lente intraocular tras su implantación. Es decir, la lente tiende a reproducir la inclinación y el descentramiento previos del cristalino.
Este hallazgo implica que una posición preoperatoria subóptima no se corrige de forma espontánea con la cirugía, sino que puede persistir. Por tanto, integrar esta información en la planificación quirúrgica puede resultar clave para optimizar el resultado visual final.
P.- ¿Qué riesgos o limitaciones pueden aparecer si no se tiene en cuenta esa inclinación o descentramiento, especialmente en lentes avanzadas como las multifocales?
R.- Las lentes multifocales y otras lentes premium son especialmente sensibles a alteraciones en su alineación. Una inclinación o descentramiento inadecuado puede comprometer significativamente su rendimiento óptico. Esto puede traducirse en una peor calidad visual, con incremento de aberraciones ópticas de alto orden, como el coma, reducción de la nitidez de la imagen y aparición de fenómenos visuales no deseados, como halos o deslumbramientos.
P.- ¿Qué papel juegan tecnologías como el láser de femtosegundo y la OCT de segmento anterior en esta nueva cirugía más personalizada?
R.- El láser de femtosegundo, conocido como FLACS, representa uno de los avances más relevantes en la cirugía moderna de la catarata. Permite automatizar y estandarizar pasos clave del procedimiento con una alta precisión, incluso antes de acceder al interior del ojo. Entre sus principales ventajas destaca la realización de una capsulorrexis anterior perfectamente centrada y reproducible, lo que favorece un posicionamiento más predecible de la lente intraocular dentro del saco capsular.
Por otro lado, la OCT de segmento anterior de campo amplio ha supuesto un salto cualitativo en el diagnóstico, al permitir una visualización detallada y mediciones extremadamente precisas de las estructuras del segmento anterior. En conjunto, estas tecnologías facilitan una cirugía cada vez más personalizada, permitiendo adaptar tanto la técnica quirúrgica como la elección de la lente a las características anatómicas específicas de cada ojo.
P.- Han observado que factores como la edad o la miopía influyen en la posición del cristalino. ¿Cómo afectan estas variables a la elección de la lente intraocular?
R.- Tanto la edad como los defectos refractivos, influyen en la anatomía ocular y, en particular, en la posición del cristalino. Estas variables son determinantes en la planificación quirúrgica y en la selección de la lente intraocular más adecuada. Un análisis preoperatorio detallado del cristalino y de su posicionamiento permite afinar esta decisión, con el objetivo de maximizar la calidad visual y reducir posibles efectos adversos.
P.- ¿Cree que en el futuro estos parámetros (inclinación y descentramiento) se integrarán de forma rutinaria en el cálculo de las lentes para mejorar aún más la precisión de la cirugía?
R.-La evolución de las fórmulas de cálculo de lentes intraoculares ha sido constante en los últimos años, en paralelo al desarrollo de nuevas tecnologías ópticas. Parámetros como el grosor del cristalino ya están plenamente integrados en estas fórmulas. Es razonable pensar que, progresivamente, la inclinación y el descentramiento del cristalino también se incorporarán, especialmente en modelos avanzados que utilizan trazado de rayos e inteligencia artificial. Esto permitiría mejorar aún más la precisión refractiva y avanzar hacia una cirugía verdaderamente personalizada.