El coronavirus y su acción en el corazón: miopericarditis
Entre las secuelas terribles que puede dejar el coronavirus, están sus efectos sobre el corazón. Una de las patologías que pueden surgir es la miopericarditis.
Las investigaciones sobre el impacto del Covid 19 en el organismo humano están profundizándose paulatinamente. A cada momento, aparecen novedades que muestran de qué manera el virus actúa y qué daños específicos puede provocar. Si bien el coronavirus se ha conocido como una enfermedad respiratoria, hoy se sabe que su impacto no se reduce a los pulmones. Puede provocar afecciones graves a muchos órganos y acelerar procesos provocados por otras enfermedades. Su acción puede ser mortal. Una de estas enfermedades no pulmonar que se vincula al coronavirus es la miopericarditis.
¿Qué es la miopericarditis?
La miopericarditis es una inflamación aguda del corazón. Es la combinación de la pericarditis y la miocarditis. Se inflaman en forma conjunta el miocardio (el músculo) y el pericardio (la membrana que lo cubre). Generalmente comienza por el pericardio, y, cuando se agrava, afecta al también al miocardio.
En algunos casos, existe riesgo severo que puede provocar daños permanentes, en otros la afección es pasajera. Las observaciones muestran que, en las personas con enfermedades vinculadas al corazón en general, el coronavirus provoca estados de mayor gravedad.
Si bien todavía no existe una confirmación absoluta de que el virus causa la miopericarditis, el riesgo de que un paciente con Covid 19 la padezca aumenta en un 45%. Un porcentaje que habla de que no puede descartarse el coronavirus como causa de esta enfermedad.
Síntomas y diagnóstico de la miopericarditis
Diagnosticar la miopericarditis no es sencillo. El síntoma principal es el dolor punzante y agudo en el pecho. El dolor se incrementa cuando se realiza una inspiración profunda, también aumenta cuando la persona se acuesta boca arriba. Por el contrario, se alivia cuando se inclina el cuerpo hacia adelante.
Siempre son cuadros de dolor del tórax. El paciente siente que le es difícil respirar y que, cuando lo hace, parece que el pecho ‘se le abre’. Muchas veces estos síntomas están acompañados de arritmias, se altera el ritmo cardíaco y las pulsaciones.
Un buen diagnóstico
Para el diagnóstico certero es imprescindible realizar algunos análisis. A través de un análisis de sangre se puede obtener información de lesiones cardíacas. Cuando hay daño en el corazón, aumentan las troponinas en la sangre. Estas proteínas están dentro de las fibras musculares y, cuando el corazón se daña, se vierten en el torrente sanguíneo.
El electrocardiograma, la ecocardiografía, la resonancia magnética de corazón, también permiten observar las alteraciones del miocardio y del pericardio. Asimismo una biopsia proporcionará la información exacta de la presencia de un virus y saber de qué virus se trata.
El pronóstico de la miopericarditis tratada a tiempo es favorable. Casi siempre se cura sin dejar secuelas, sin embargo, la consulta y tratamiento a tiempo son fundamentales. Un dolor agudo en el pecho debe ser motivo de alerta. Por tanto, debes consultar al médico inmediatamente, pues las esperas pueden ser muy perjudiciales.
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