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Lipedema de las piernas: remedios, tratamientos y trucos para reducirlo

De vez en cuando, somos testigos de alguna famosa que confiesa que sufre de lipedema, un trastorno poco conocido hasta hace unos años, pero que está comenzando a tomar notoriedad, permitiendo así que los profesionales lo diagnostiquen antes y más rápido. Vamos qué nos pueden aconsejar determinados tratamientos para reducir este problema.

En resumen, se supone que cerca de 1 de cada 10 mujeres padece esta afección, que puede llegar a condicionarles la vida en más de una ocasión, y que requiere de un gran esfuerzo para mantenerlo controlado, además del asesoramiento médico que asegure que ese sacrificio no se realiza en vano.

De hecho, vamos a enseñarte cómo reducir el lipedema de las piernas, pero antes queremos centrarnos en varios de los aspectos básicos de esta problemática.

Qué es el lipedema

Hablamos de la acumulación desproporcionada de tejido graso, que se da en zonas específicas del cuerpo, como los muslos, las caderas, las piernas, hasta en la parte superior de los brazos. Es decir, el aumento de volumen es una seña de identidad.

Hay que destacar, en este sentido, que se trata de una enfermedad prácticamente exclusiva de las mujeres, que tiene una relación hereditaria fuerte, que empeora con el paso de los años y que, aunque tiende a exponerse en la pubertad, alcanza su fase más avanzada con la menopausia.

Síntomas del lipedema

Entre sus síntomas más habituales tenemos ese volumen excesivo de tejido graso en regiones localizadas del cuerpo, que no necesariamente se dan en personas con sobrepeso u obesidad.

De hecho, estas pacientes pueden ser relativamente delgadas, y aún así experimentar serias dificultades para reducir su tejido graso en esas zonas. Éste va acompañado, muchas veces, de edemas, arañitas, y hasta dolores, por lo que es fácil de distinguir del sobrepeso u obesidad.

Cómo reducir este problema

Tan pronto se detecta, se debe concurrir a un médico, que confirme el diagnóstico y te brinde algunas recomendaciones de acción para que lleves a cabo de allí en adelante.

Según el tipo de lipedema, habrá un tratamiento a seguir, aunque casi siempre éstos están asociados a respetar una dieta equilibrada, realizar ejercicio cuatro o cinco veces a la semana, recibir masajes drenantes, y evitar cualquier hábito poco saludable, como el tabaco o alcohol.

En otros casos, no queda más remedio que optar por una intervención quirúrgica, que retire inmediatamente los volúmenes sobrantes de esa grasa.