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¿Cómo hacer la patata frita perfecta?

Las patatas fritas son un delicioso aperitivo que gusta a casi todo el mundo. Pero, ¿sabes cómo hacer la patata frita perfecta, conservando sus nutrientes?

Las patatas fritas tienen su truco. Es relativamente sencillo pelar unas patatas, agregarles un poco de sal y freírlas en abundante aceite; pero para que queden realmente perfectas y crujientes hay que poner en práctica algunos trucos muy sencillos pero efectivos. Además de ello, siempre es positivo buscar la forma de que las patatas sean más ligeras, con el objetivo de conseguir un equilibrio entre su rico sabor y también pensando en preservar la salud. Continúa leyendo y descubre algunos de los mejores trucos para que las patatas fritas te queden perfectas.

Trucos para la patata frita perfecta

Grosor de la patata

El grosor de la patata es un aspecto que a veces no se toma mucho en consideración y que, sin embargo, es de suma importancia para que la misma quede crujiente. Lo ideal es que la patata mida aproximadamente 1 centímetro de grosor. Si es más delgada puede quemarse fácilmente y si es más gorda será más difícil conseguir la textura crujiente que tanto gusta.

Eliminar el almidón

Un truco muy sencillo es eliminar una buena parte del almidón de las patatas antes de freírlas. ¿La razón? Quedarán mucho más crujientes. Colocar las patatas cortadas en un bol lleno de agua fría, dejar reposar unos 10 minutos. A continuación, sacar las papas y ponerlas en otro bol con abundante agua. Repetir ese proceso unas dos o tres veces, hasta que el agua salga más limpia. Las primeras veces el agua se tornará blanca por el almidón que soltarán las patatas.

El tipo de patata

Otro aspecto de vital importancia es la selección del tipo de patata, ya que en el mercado hay muchas opciones. En el caso de querer unas patatas fritas perfectas y crujientes, lo ideal es optar por las patatas blancas y grandes.

Cocinando patatas ligeras

Las patatas fritas, aunque deliciosas, no se deben comer con tanta regularidad porque tienen mucha grasa. La buena noticia es que hay algunos trucos para engañar al paladar y comer unas deliciosas patatas que parecen fritas, pero no lo están. El resultado es un alimento muy saludable que se puede incorporar de forma regular a la dieta diaria.

En vez de hacer patatas fritas, mejor hacerlas al horno. Para ello, se deben lavar, pelar y cortar como de costumbre. Colocarlas en agua para que suelten el exceso de almidón, después secarlas muy bien y agregarles un poco de sal al gusto, removiendo bien. Colocar las patatas sobre una bandeja de horno, agregarles un chorrito de aceite o utilizar un spray de aceite. Llevarlas al horno a temperatura máxima durante 15 o 20 minutos.

Cada cierto tiempo, revisar la bandeja del horno, sacarla, remover con la ayuda de una paleta las patatas para que no se quemen y volverlas a meter al horno hasta que estén doradas y crujientes.

Las patatas fritas son, sin lugar a dudas, uno de los más deliciosos inventos culinarios del mundo. Si pones en práctica los consejos anteriores conseguirás un resultado increíble y muy crujiente. Para el día a día, opta por la opción de hacerlas al horno, que también son muy ricas y con muchísimas menos calorías. ¿Te animas?