Ni móviles ni iPads: el truco de un padre para que los niños aprendan comunicación… mientras piden la comida
El truco viral de un padre en los restaurantes y que enseña habilidades muy prácticas a los niños
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Salir a comer con niños puede convertirse en una pequeña aventura. Hay días en los que todo fluye y otros en los que, antes de sentarte, ya estás sacando lo primero que encuentras en el bolso para entretenerlos. Muchos padres tiran de lo habitual, desde pinturas hasta el móvil o el iPad, simplemente para ganar un rato de calma. Pero lo cierto existen trucos para evitar estas situaciones, y uno de los más compartidos en redes últimamente aplica algo que no sólo convierte la experiencia en algo positivo, sino que además da habilidades a los niños. Un truco que aplica un padre en los restaurantes cuando va con sus hijos y que seguro que te va a sorprender
El protagonista es Scott Donnell, un padre muy activo en redes y conocido por su manera de enseñar educación financiera a familias. En su Instagram, @imscottdonnell, contó algo que ellos hacen siempre que pisan un restaurante. No es un truco complicado ni requiere nada especial, pero la reacción que ha generado deja claro que a mucha gente le está sirviendo. La idea es muy sencilla: cada vez que salen, uno de sus hijos se encarga de pedir la comida para todos. Él lo propone casi como un juego, aunque luego, escuchándole, entiendes que detrás hay mucha intención. Dice que funciona para mantenerlos atentos, pero también para que practiquen hablar con adultos, recordar pedidos, mirar a los ojos y hasta controlar esa timidez que asoma cuando tienen que explicar algo en público.
El truco de un padre en los restaurantes para que los niños aprendan comunicación
Scott Donnell lo explica en el vídeo de forma muy directa. En su familia, cuando llegan a un restaurante, le toca a uno de los niños asumir un papel que normalmente ocupa un adulto: gestionar el pedido. Antes de que llegue el camarero, todos le dicen qué van a comer, qué deben incluir, qué deben evitar y qué acompañamientos quieren. El niño se convierte entonces en portavoz del grupo.
Pero Donnell añade un detalle clave. El pequeño no sólo debe transmitir la información. También tiene que recordar el nombre del camarero o camarera. Él lo describe así: «Tiene que sabe el nombre del camarero. Así que supongamos que se llama Bob. Entonces le dice: «Hola Bob, mi nombre es Reagan»» .Y a partir de ahí, empieza el pedido completo: el suyo, el de sus hermanos y el de sus padres. Cuando termina, remata con un «¿Alguna pregunta», como si estuviera gestionando una reunión formal.
Según Donnell, lo divertido es que se lo toman tan en serio que muchas veces la escena acaba en risas, pero también en una enorme satisfacción para ellos. El niño siente que tiene una responsabilidad real y que los demás dependen de su capacidad para comunicarse.
Las habilidades que desarrollan sin darse cuenta
En el vídeo, Scott Donnell insiste en que este truco sirve para que los niños aprendan «un millón de cosas», pero menciona varias que considera esenciales:
- Mirar a los ojos a la persona que los atiende.
- Ser respetuosos al dirigirse a un adulto.
- Hablar con claridad, incluso si les da vergüenza.
- Responder preguntas del camarero si surge alguna duda.
- Recordar información que han escuchado minutos antes.
Todo eso ocurre en un entorno cotidiano, sin presiones ni discursos. Él mismo lo resume así: «Si dejas que los niños pidan, aprenderán cinco habilidades mientras están pidiendo». La idea es que el aprendizaje se dé dentro de la propia experiencia, no en un ejercicio teórico ni en una charla que a los niños les cuesta escuchar.
Donnell también marca un contraste muy claro con lo que ocurre en muchas mesas familiares. «Muchas familias literalmente se limitan a darles colores o el iPad todo el rato», señala en el vídeo. En su opinión, esa dinámica hace que los pequeños estén presentes físicamente, pero desconectados del resto. Y la comida, según defiende, debería ser lo contrario: «La comida es cuando tus hijos se convierten en tus amigos».
Un truco sencillo que puede cambiar la dinámica familiar
La propuesta de este experto en finanzas, y de alguna manera, también en crianza, no es un método rígido ni una norma cerrada. Es más bien una invitación a convertir la rutina en un espacio de crecimiento. Y al mismo tiempo, una forma de que la mesa sea un lugar de conversación y no de aislamiento. La dinámica puede adaptarse a cualquier familia y a cualquier edad. Los más pequeños pueden empezar pidiendo solo para ellos; los mayores, para todos.
El mensaje final del vídeo lo resume perfectamente: «La próxima vez que vayáis a un restaurante, deja que uno de los niños pida por todos» Una regla simple, casi un juego, que transforma la comida en un momento compartido y lleno de aprendizaje.