Periostitis: conoce su tratamiento, causas y síntomas
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Cuando hablamos de la periostitis o inflamación del periostio, y sobre todo si se trata del periostio tibial, es esa molestia, muy frecuente en los corredores de fondo y atletas profesionales. Pero, no obstante, puede afectar a cualquiera que entrene con regularidad, por lo que conviene conocerla. Y prevenirla.
Básicamente, la cuestión es que el periostio está compuesto de dos capas, interna y externa, que son las encargadas respectivamente de renovar las células locales, y de dar sensibilidad ósea. Con el paso del tiempo, las vibraciones a las que se someten estas capas, por ejemplo al impactar contra el suelo los corredores, hace que pueda inflamarse, y requiera de tratamiento para curar.
¿Cuáles son los disparadores de la periostitis?
El exceso de entrenamiento exigente, la repetición de movimientos y la exposición a traumatismos son algunas de las principales causas de la periostitis, tanto tibial como de las demás variedades que afectan a estas membranas.
Por lo tanto, se recomienda a las personas que saben que son vulnerables a este trastorno, habiéndolo sufrido antes o por determinada predisposición a padecerlo, que siempre estiren previo al entreno, y que cuiden las posturas con un profesional en la materia, que les guíe al ejecutar las diferentes técnicas del Running. Incluso, sería aconsejable realizarse un estudio biomecánico.
Síntomas de la periostitis
Los síntomas normalmente están relacionados con el dolor localizado en la zona que rodea a la tibia, tanto en un tercio como en dos tercios de su altura. Un dolor que inicia al comenzar la carrera, que disminuye con el calentamiento, y que luego vuelve. Con el reposo, la molestia cede, pero al volver a entrenar se manifiesta otra vez.
Tratamientos efectivos contra la periostitis
Más allá de lo preventivo, hay tratamientos contra esta inflamación, como aplicar hielo en la región dolorida, reduciendo la inflamación.
Posteriormente, se aconseja llevar a cabo electroterapia y mesoterapia, dos tipos de terapias específicas para corredores que se dedican o tienen experiencia en la materia, y que entenderán la necesidad de recurrir a cuidados muy concretos, distintos a los de otras personas.
En una segunda etapa, se debe pasar a ejercicios del control motor para que las actividades mejoren la posición del arco interno del pie durante el entrenamiento y, si eso no da los resultados esperados, entonces habría que recurrir a tratamientos más invasivos, que indicará el médico que te atienda a fin de que retomes tu rutina cuanto antes.
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