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El calor deja 2.026 muertes en julio: cómo reducir el riesgo durante una ola de calor

Cuando el calor es intenso y prolongado, el sistema cardiovascular trabaja más, aumenta la pérdida de agua y sales minerales

España acumula miles de fallecimientos asociados a las altas temperaturas, la mayoría por el agravamiento de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y renales. Los expertos insisten en que muchas de estas muertes pueden prevenirse.

España ha registrado 2.026 fallecimientos asociados a las altas temperaturas en el mes de julio, casi el doble (91%) que en el mismo mes del año pasado, cuando el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) estimó 1.060 muertes.

El calor extremo se ha convertido en una de las mayores amenazas para la salud pública. Aunque el golpe de calor es la imagen más conocida de este fenómeno, representa solo una pequeña parte de las muertes relacionadas con las altas temperaturas. La inmensa mayoría de los fallecimientos se producen porque el calor descompensa enfermedades previas, acelera el deterioro de personas vulnerables y aumenta el riesgo de eventos cardiovasculares, respiratorios y renales.

Según el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, entre 2015 y 2025 se estimaron 27.564 muertes atribuibles al calor en España. El verano de 2022 fue el más letal de la serie, con 4.789 fallecimientos, seguido de 2025, con 3.832. Además, el Ministerio de Sanidad advierte de que por cada grado que la temperatura supera el umbral de riesgo para la salud, la mortalidad aumenta entre un 9,1% y un 10,7%.

Lejos de ser un problema exclusivo de julio y agosto, el calor comienza a causar víctimas cada vez antes. El pasado mayo registró 101 muertes asociadas a las altas temperaturas, el dato más elevado para ese mes desde que existen registros, lo que confirma el adelantamiento de los episodios de calor extremo.

En cuanto al perfil de los fallecidos este último mes, 1.208 fueron mujeres y 817, hombres. La mayoría, 1.944, tenían más de 65 años y, entre estos, 1.249 eran mayores de 85 años.

Por comunidades autónomas, se estima que en Cataluña se ha producido el mayor número de muertes (544) asociadas al calor, seguida de Andalucía, con 262, Comunidad Valenciana (235), País Vasco (140), Castilla y León (130) y Galicia (129).

A estas les siguen Comunidad de Madrid (121), Aragón (109), Castilla-La Mancha (84), Navarra (73), Extremadura (50), Cantabria (50), Murcia (35), Asturias (33), La Rioja (15), Canarias (9), Ceuta (3) y Melilla (3). En Baleares, el sistema no estima fallecimientos por esta causa.

¿Por qué ocurre con el calor?

Los especialistas explican que el organismo realiza un enorme esfuerzo para mantener estable su temperatura corporal. Cuando el calor es intenso y prolongado, el sistema cardiovascular trabaja más, aumenta la pérdida de agua y sales minerales y se altera el funcionamiento de órganos como el corazón, el cerebro y los riñones.

Esto puede desencadenar infartos, ictus, insuficiencia renal, descompensaciones de enfermedades respiratorias y complicaciones metabólicas, especialmente en personas mayores, pacientes crónicos y quienes toman determinados medicamentos. El calor también empeora el descanso nocturno, incrementa la irritabilidad y agrava trastornos de salud mental.

Los mayores no son los únicos en riesgo

Aunque más del 90% de las muertes estimadas por MoMo se producen en personas mayores de 74 años, existen otros colectivos especialmente vulnerables: bebés y niños pequeños, embarazadas, trabajadores al aire libre, deportistas, personas sin hogar y pacientes con enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales, diabetes o trastornos mentales.

Los expertos recuerdan además que vivir solo, residir en viviendas mal aisladas o carecer de aire acondicionado incrementa considerablemente el riesgo durante una ola de calor.

Cómo reducir el riesgo de muerte durante una ola de calor

Aunque no siempre es posible evitar todas las consecuencias del calor extremo, los especialistas coinciden en que muchas muertes pueden prevenirse siguiendo unas medidas básicas: