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Estudian la utilidad de la realidad virtual en el tratamiento

Aumento «explosivo» de casos de anorexia en niños y adolescentes

Hay estudios que confirman que los trastornos alimentarios se incrementaron en un 15,3% en 2020 respecto a años anteriores

Los jóvenes padecen más las consecuencias de la pandemia en la salud mental

La pandemia de Covid ha provocado un aumento de los trastornos de la alimentación en niños, aunque también se ha extendido la idea de que hay que cuidar la salud mental y proporcionar a la población vulnerable, como los más jóvenes, atención sanitaria para cuidar ese aspecto clave de su bienestar. En realidad, la crisis sanitaria ha empeorado la salud mental de prácticamente todo el mundo, pero los jóvenes en situación de riesgo en condiciones normales han recibido el empujón definitivo para desarrollar serias enfermedades de este tipo, sobre todo trastornos de la conducta alimentaria.

Hay estudios que confirman que los trastornos alimentarios se incrementaron en un 15,3% en 2020 respecto a años anteriores.

Los expertos lo tienen muy claro: Se trata de enfermedades discapacitantes, potencialmente mortales y extremadamente costosas, en términos del sufrimiento que generan y de los recursos que consumen en el sistema sanitario. No solamente dañan la salud desde el punto de vista físico, sino que suponen una alteración seria del funcionamiento de los jóvenes en la esfera psicosocial.

En los sistemas de clasificación de enfermedades aceptados en el ámbito internacional (el DSM-5 y el ICD-11) figuran siete enfermedades de este tipo: las más conocidas -anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno por atracón- y otras no tanto -trastorno por evitación o restricción de ingesta, pica y síndrome de rumiación-. Además, hay una categoría adicional de alteraciones no específicas de la conducta alimentaria (OSFED por sus siglas en inglés).

La anorexia se caracteriza por un miedo intenso a ganar peso; mientras que la bulimia y el trastorno por atracón implican ingesta de grandes cantidades de alimentos. En la bulimia le siguen conductas «compensatorias», pero no el segundo tipo de trastorno. En los casos de pica, la persona ingiere objetos o sustancias que no son alimentos, como tierra o papel. En la rumiación, la comida se regurgita.

El incremento de casos de estas enfermedades ha sido constante desde marzo de 2020, y no se ha detenido en todo el año 2021. La comunidad médica ha expresado su preocupación por este hecho, sobre todo en lo que tiene que ver con la anorexia. Debra Kaztman, experta de la Universidad de Toronto, que lleva años estudiando estas enfermedades, ha declarado: “Lamentablemente, hemos necesitado un desastre como el Covid para prestar atención a los trastornos de la alimentación. Es una llamada de atención para que sean una prioridad sanitaria”.

Mirando al futuro

Por dura que haya sido la pandemia para los pacientes con anorexia y otras enfermedades relacionadas con la conducta alimentaria, también hemos aprendido, dicen los especialistas. Una de las lecciones que los expertos señalan es la disponibilidad de tratamientos en nuevos esquemas. Con muchos servicios sanitarios bloqueados o saturados, la teleasistencia ha sido un apoyo importante. En el pasado era algo puntual, pero se ha visto que es una opción valiosa tanto para los profesionales como para las personas que atienden.

Aunque las preferencias varían, en general se ha comprobado que la combinación de tener consultas cara a cara y acceder a ellas por dispositivos como ordenadores o móviles permite dar una continuidad a la asistencia cuando hay una situación de crisis. Es una opción crucial para muchos niños y adolescentes que han necesitado atención urgente en los momentos críticos de la pandemia y que seguirán haciéndolo en el futuro.

La realidad virtual también se está incorporando a la asistencia sanitaria en los trastornos de la alimentación. Es un «lenguaje» que permite un acercamiento a los más jóvenes desde una esfera que les resulta familiar, con aplicaciones que permiten centrar su atención e incluso mostrar las distorsiones de la imagen corporal de una manera innovadora. Para muchos esto presenta ciertas ventajas frente a los abordajes convencionales, o al menos una alternativa y un posible complemento a las mismas, aunque son herramientas que deberán seguir estudiándose para conocer su impacto real. Actualmente, las intervenciones basadas en realidad virtual se consideran instrumentos «potenciales» para superar barreras en la atención a estos pacientes.