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Pastel austriaco de queso blanco

¿Te gustan las tartas de queso? Te presentamos aquí un postre de centro Europa, una receta del pastel austriaco de queso blanco. Anota los pasos.

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  • Francisco María
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El pastel austriaco de queso blanco es una variedad de tarta de queso, que se hace con una base crujiente, como pasta quebrada (que habrá que hornear con un peso encima antes, y así el relleno no la ablanda). El queso que se utiliza es un queso blanco batido, llamado quark, muy común en la cocina austriaca, y en países como Alemania, Países Bajos o algunos centroeuropeos, como Polonia. Es bastante parecido al requesón y es de vaca. Lo mejor de esta receta es su sencillez, la naturalidad de sus ingredientes, y que se puede elaborar en casa de una forma sencilla. En este caso hemos sustituido la pasta quebrada por la pasta filo, mucho más fina y menos calórica.

En alemán se llama topfenstrudel, y es un postre típico del Imperio austrohúngaro. Se llama topfen porque así, precisamente, es como se le dice en el dialecto austro-bávaro al queso quark. Se elabora normalmente en forma de rollo, pero se puede hacer en un molde normal redondo. El topfenstrudel es tan popular como el exquisito y tradicional pastel de manzana, el apfelstrudel.

Ingredientes:

Cómo preparar un pastel austriaco de queso blanco:

  1. Cortar la lámina de pasta filo del tamaño de la base del molde que se vaya a usar.
  2. Cortar también una franja rectangular para las paredes del molde, de modo que todo esté forrado con la filo.
  3. Pinchar toda la lámina para que no suba, y hornear durante 15 minutos a 175°C. Sacar y reservar.
  4. Separar las yemas de las claras.
  5. Batir las claras a punto de nieve.
  6. Aparte, batir la mantequilla –que deberá estar a temperatura ambiente– hasta que tenga una textura esponjosa.
  7. Agregar a la mantequilla el azúcar, las yemas de huevo, el queso quark, la crema agria y la ralladura de limón, mezclar bien.
  8. Añadir las claras montadas al final, con mucho cuidado para que no bajen.
  9. Verter cuidadosamente la mezcla en el molde forrado.
  10. Hornear durante 45 minutos a 180°C.
  11. Sacar del horno y dejar enfriar a temperatura ambiente. Por último, meter a la nevera para que termine de cuajar.
  12. Desmoldar y servir.

Puedes acompañar este entrañable y delicioso pastel austriaco de queso blanco con alguna mermelada (de frutos del bosque, melocotón, duraznos…), o una salsa de vainilla –parecida a las natillas, pero más líquida–, una bola de helado, siropes de frutas, miel… la imaginación te ayudará.

Para la presentación, puedes optar por espolvorearle encima azúcar glas con un colador. El resultado será un pastel inolvidable, con un toque de cheesecake. Hazlo y sorprende a tu familia.