País Vasco
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Dicen que es una de las ciudades más bonitas del mundo y está en España: muralla medieval y comida de lujo

Quien conoce el País Vasco suele tener claro que cada una de sus comarcas guarda su propia personalidad, pero hay lugares que sorprenden incluso dentro de la propia comunidad. Hondarribia es uno de ellos. No hace falta más que llegar a la zona del Bidasoa para entender por qué tantos viajeros la señalan como una de las ciudades más bonitas del mundo con su muralla medieval, casas tradicionales perfectamente cuidadas y una cocina que, para muchos, justifica por sí sola la escapada. Todo eso en un rincón que apenas se encuentra a unos pasos de Francia y que mantiene un ritmo tranquilo pese al interés creciente que despierta.

La ciudad vive entre el Cantábrico y el monte Jaizkibel, una combinación que condiciona casi todo: el paisaje, la forma de vida y hasta la manera en la que se come. Nada más empezar a caminar se nota que Hondarribia no se ha convertido en un destino turístico al uso. Ha crecido aunque sin renunciar a lo que siempre la ha definido. Las calles del casco histórico, el barrio pesquero, la playa o el paseo marítimo conviven con total naturalidad. Y esa mezcla, tan difícil de mantener, es uno de sus grandes atractivos. Una ciudad que destaca además por su zona amurallada, y como no, sus bares de pintxos y restaurantes con producto local. Una mezcla de arquitectura, historia y gastronomía que convence a todo el que visita la que es considerada por muchos, una de las ciudades más bonitas del mundo.

Una de las ciudades más bonitas del mundo está en España

El casco histórico de Hondarribia suele ser la primera parada. No es casualidad, ya que es la única ciudad amurallada que se conserva en Gipúzcoa y eso ya la hace diferente. La entrada por la Puerta de Santa María funciona casi como un cambio de escenario. En cuanto cruzas ese arco, aparecen calles estrechas, casas señoriales y un trazado medieval que se ha mantenido con mucho cuidado. La Kale Nagusia concentra buena parte de esos edificios singulares: el Ayuntamiento, la casa de Zuloaga, el palacio Casadevante o la casa Ladrón de Guevara, que siempre llama la atención por su ladrillo vitrificado.

Unos metros más arriba se abre la Plaza de Armas, otro punto clave del recorrido. Allí está el castillo de Carlos V, hoy convertido en Parador, que durante siglos sirvió como fortaleza y puesto de control de la bahía. Desde esta zona ya se intuye la importancia estratégica que tuvo Hondarribia. Muy cerca se levanta la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano, una construcción gótica que completa la imagen monumental del casco antiguo.

La Marina: el barrio pesquero y la postal más conocida

Al dejar atrás la parte alta, el recorrido suele llevar de manera casi automática al barrio de La Marina, que es donde más movimiento hay a lo largo del día y que es una zona también en la que destacan sus casas de colores, balcones de madera y un ambiente muy ligado a la vida marinera. La calle San Pedro concentra buena parte de esa actividad, con bares y terrazas que ocupan lo que hace décadas fueron lonjas y pequeños talleres de pescadores. Esa mezcla de historia y vida cotidiana es lo que da al barrio un carácter tan reconocible.

La Marina es también uno de los mejores lugares para degustar pintxos, una auténtica seña de identidad de la localidad. Las barras suelen mezclar propuestas clásicas con creaciones modernas, y varias de ellas cuentan con reconocimientos en concursos nacionales. La zona incluye además la cofradía de pescadores, el paseo marítimo y el espigón que conduce directamente hacia la playa.

Playas, senderos y naturaleza entre mar y montaña

La playa de Hondarribia suele ser otro de los puntos que más se disfrutan, sobre todo si buscas un sitio tranquilo para pasar el día. Es un arenal de unos 800 metros, con aguas calmadas y servicios pensados para familias o para quienes quieren hacer algo de actividad en el mar. Si sigues la carretera que bordea la playa, el camino te lleva hacia el cabo Higuer, una zona de acantilados y senderos donde aparece el faro, uno de los rincones más fotografiados de la zona. Un poco más adelante, ya casi escondido entre la vegetación, asoma el castillo de San Telmo, un viejo fortín al que la tradición local atribuye historias de piratas y templarios.

La zona forma parte de un entorno natural muy valorado por senderistas y amantes del mar. El monte Jaizkibel, que se eleva hasta los 545 metros, incluye rutas señalizadas que permiten recorrer calas, miradores y zonas de media montaña. Para quienes buscan una experiencia más profunda, el Parque Natural de Peñas de Aya ofrece recorridos entre bosques y lagos interiores con vistas abiertas hacia el mar.

La gastronomía de Hondarribia

Hondarribia es también uno de los destinos gastronómicos más destacados de Guipúzcoa. A la oferta tradicional del barrio de La Marina se suman restaurantes de alta calidad, algunos de ellos con reconocimiento Michelin. Cocina marinera, productos de temporada, huertos locales y el txakolí elaborado con uvas autóctonas conforman una propuesta muy completa.

Entre los nombres más recomendados se encuentran Arroka Berri, Alameda, Abarka o Sebastián, cada uno con estilos diferentes pero con el mismo objetivo: poner en valor el producto local y la cocina vasca contemporánea.

Otros lugares cercanos que debes visitar

La ubicación de Hondarribia también juega a su favor. Basta con mirar alrededor para darse cuenta de que está rodeada de lugares que merecen una visita. Al otro lado de la ría aparece Hendaya, ya en Francia, a la que se llega en pocos minutos. Si se sigue la costa hacia el norte, el camino conduce a San Juan de Luz, un clásico del País Vasco francés que suele estar lleno de vida en cualquier época del año. Muy cerca, casi puerta con puerta, están también Pasai Donibane y Pasai San Pedro, dos pequeños pueblos pesqueros con mucho carácter. Y para quienes prefieran una ciudad más grande, San Sebastián queda a unos 22 kilómetros, bien conectada tanto por carretera como en transporte público.