Urgen más policías y guardias civiles en Cataluña
Josep Lluís Trapero convirtió los Mossos en un cuerpo policial bananero. Cataluña ha quedado, por tanto, desprovista de una policía fiable para la custodia y protección de sus ciudadanos, tal y como se ha demostrado en los últimos meses. Así lo hemos podido comprobar a causa del espionaje político que han padecido responsables de Ciudadanos o el Partido Popular, representantes de movimientos cívicos como Josep Ramon Bosch o, incluso, jueces como Ramírez Sunyer. Por no hablar del caso de Victoria Álvarez, perseguida, presionada e intimidada por denunciar las mil y una tropelías que ha cometido el mayor clan delictivo de Europa: los Pujol. Ante esto, el Ministerio del Interior ha de reaccionar y sacar más plazas de guardias civiles y policías nacionales que posibiliten una mayor presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Cataluña.
Será la única manera de asegurar el correcto funcionamiento del Estado de Derecho en la región. Nadie duda de que la mayoría de los Mossos son personas honradas que viven con arreglo a la legalidad vigente. No obstante, el manejo espurio que ha hecho de ellos Josep Lluís Trapero y toda la curia independentista los ha malogrado. Sólo hay dos salidas: reformulación o cierre. Otra cosa supondría poner en riesgo los derechos que amparan a todos los catalanes. Algo que no puede permitir el Ejecutivo si, como dice, la unidad de España es inviolable. Retirar de allí los 7.000 agentes que habían sido desplazados para velar por el orden cívico durante el golpe de Estado es un error. Tanto es así que la solución pasa por aumentar el número de efectivos en la comunidad autónoma.
El golpismo no ha acabado ni muchísimo menos. Es más, cada día asistimos a nuevos actos de intimidación, —ahí está la tienda de la madre de Albert Rivera—, coacción, —a muchos trabajadores públicos por hablar español—, y amenazas, —a todo aquel que no se pliega a los designios independentistas—. Una situación que se agravará si la mayoría sediciosa se hace con el control del Parlament. Por lo tanto, tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional son ahora más necesarios que nunca en Cataluña. No se puede seguir dando una desproporción de 11.000 efectivos entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la policía autonómica. No se trata de una cuestión de ocupación, como puede señalar la demagogia populista. Sino de garantizar la libertad de los catalanes que quieren vivir en paz, tranquilos y bajo el sólido paraguas de los derechos y deberes que cubren a los ciudadanos en el resto de España.
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