Opinión

La subyacente muestra una inflación duradera

El INE ha publicado el indicador adelantado del IPC del mes de octubre. En él, se confirma que la inflación sigue siendo muy elevada y, lo que es peor, que se ha enroscado de manera permanente en toda la cadena de valor. Así, aunque la tasa interanual baja 1,6 puntos, hasta el 7,3%, sigue siendo muy elevada. De hecho, es menor principalmente por el efecto estadístico que se produce al comparar con el mes de octubre de 2021, cuando la inflación ya había empezado a subir de manera más importante. De hecho, aun así es más alta que la interanual de hace un año, cuando crecía un 5,4%, que muestra la importancia del incremento de precios.

De hecho, el INE destaca que esa disminución interanual se debe a los precios de la energía, ya que habían aumentado en septiembre de 2021 y la comparación interanual rebaja el dato de este mes, además de la rebaja de impuestos que el Gobierno, aunque tarde, terminó por adoptar.
Es decir, se reduce el incremento, pero desde un nivel de precios ya alcanzado que se mantiene. Es más, los precios aumentan un 0,4% mensual, de manera que no decrecen, sino que crecen pese a la reducción interanual por efecto estadístico.

Con todo, lo peor es la evolución de la subyacente, que no se reduce y se mantiene en un nivel muy elevado, el 6,2%. De hecho, muestra una mayor resistencia a la baja que la inflación general, de manera que el componente más estructural y a largo plazo de la inflación tiene una mayor resistencia a bajar, elemento preocupante.

Adicionalmente, es interesante observar cómo desde noviembre de 2020, cuando comenzó a subir la inflación, la misma ha subido un 12,46% hasta la actualidad. Si lo analizamos desde que gobierna Sánchez, los precios han subido un 12,82%.

Es decir, el empobrecimiento de los ciudadanos es intenso, junto con la pérdida de competitividad de empresas, que, con el incremento de precios industriales en el entorno durante varios meses consecutivos, están teniendo que parar la producción o repercutirlo en costes.

Por tanto, los precios siguen en niveles muy elevados después de tres meses a doble dígito, con una subyacente que tiene una gran resistencia a la baja, impulsada por los precios de los alimentos, que está asfixiando a los ciudadanos, mientras el Gobierno se niega a deflactar el IRPF y bajar impuestos -sólo los baja levemente a rastras- y que va a recaudar más de 32.000 millones adicionales en el año con el estrangulamiento de los ciudadanos por la inflación.