Opinión

¿Quiere usted ser director de TV3?

TV3 está buscando director, dado que la gestión del actual mandamás, Vicent Sanchis, llega en unos días a su fin, y este hombre dejará de cobrar los 117.000 euros del ala que tuvo de sueldo bruto en el 2021 por su tenaz tarea de sembrar odio y rencor hacia España. Y ahora comenzará el espectáculo para escoger al nuevo responsable de la televisión de la Generalitat, la joya de la corona del aparato propagandístico separatista, llena de humoristas que dicen en antena “puta España” y de entrevistadores deseosos de blanquear a la banda terrorista ETA con entrevistas que rozan el masaje, por no decir otra cosa.

Por supuesto, para poder acceder a los 117.000 euros, que con la actualización del 2022 será un pico más que interesante, no vale cualquiera. No se ilusionen, aunque la renovación de los cargos se hizo con el PSC, no esperen que se escoja a un profesional independiente que haga gala de convertir a los medios públicos en un servicio para la ciudadanía. Para que se hagan una idea, de ese mismo pacto con los socialistas del que salió la renovación del director de TV3 se nombró como presidente del organismo público que controla a los medios audiovisuales, el CAC, a Xevi Xirgo, cuyo mayor mérito profesional es ser el biógrafo de Carles Puigdemont. Sin olvidar que fue el director de uno de los diarios más fanatizados del mundo separatista, el Punt Avui.

¿Qué es el Punt Avui? El periódico que lleva, aún hoy, un lazo amarillo en su cabecera. Lazo amarillo que también lleva su diario deportivo El 9 esportiu. Por supuesto, la información política de España está en la sección de “internacional”. Y todas las páginas dedicadas a la actualidad política catalana llevan el cintillo “Cataluña quiere vivir en libertad”. Este hombre es el que vela por la neutralidad de los medios audiovisuales. Así estamos en Cataluña. Por eso, el perfil que deberá tener el futuro director de TV3 deberá estar ajustado a las necesidades de la “nueva Cataluña” surgida de la “agenda del reencuentro”.

¿Qué requisitos ha de tener cualquier aspirante que se precie que desee ser director de TV3, o en el caso de no conseguirlo, ser escogido para cualquier otra canonjía en la televisión de la Generalitat? Por supuesto, ser de “puta España” diario, bien como tertuliano, o en el caso de no tener tertulia en la que predicar, en redes sociales. También conviene llamar “exiliados” a los prófugos de la Justicia como Carles Puigdemont o Marta Rovira, o a la turista en Suiza, Anna Gabriel, al menos seis veces al día. Haberse tomado unos potes con Arnaldo Otegi, mientras se tira unos dardos a una foto del Rey, o en su defecto de las infantas, suma puntos. Si encima se ha participado en un mitin con el líder de los batasunos en algún ateneo infecto de la Cataluña profunda, los puntos se triplican. Si Lluís Llach cantó al finalizar el mitin y uno no se ha dormido, se consigue bonus extra.

Por supuesto, se ha de tener el carnet de Òmnium Cultural en el bolsillo, como varios de sus antecesores. Esto no suma puntos, porque se da por supuesto. El haber peregrinado al Monasterio de Montserrat, con barretina, estelada y lazo amarillo, se considera un mérito siempre. Ir al Camp Nou a pitar al Real Madrid o al Espanyol también puntúa. Y firmar manifiestos asegurando que España es un Estado fascista y que la Guardia Civil golpea con saña a ancianas catalanoparlantes es un mérito casi definitivo. Hagan sus quinielas, y tengan en cuenta que en la Cataluña separatista siempre se puede ir a peor. Siempre.