Las matemáticas nazis atacan a Sánchez

Sánchez

La popularidad le llegó al premio Nobel de Economía, John Forbes Nash, por la película de 2001, A Beautiful Mind (Una mente maravillosa), protagonizada por Russell Crowe. Muchos sabréis que recibió tan prestigioso galardón por su análisis de la teoría de juegos no cooperativos y los procesos de negociación, conocido como el Equilibrio de Nash, cuyo mejor ejemplo es el famosísimo «dilema del prisionero». Los que no hayáis visto la película, que ganó cuatro Premios Óscar a mejor película, mejor director, mejor actriz de reparto y mejor guion adaptado, debéis buscarla en cuanto terminéis de leer estas líneas, pero antes, si no habéis estudiado el dilema del prisionero y el equilibrio de Nash, debéis dedicarle unos minutos, porque resulta fundamental tanto para los negocios, la política y la sociología, como para los deportes y los juegos en general.

La conclusión que se desprende de los modelos matemáticos de la teoría de juegos es que, cuando los jugadores no pueden comunicarse y desconfían unos de otros, el comportamiento racional conduce a estrategias egoístas con las que cada jugador obtiene un resultado peor que el que habría conseguido cooperando, pero mejor que el que obtendría si él cooperase mientras su rival actuara de forma egoísta. En cambio, si se modifica el planteamiento y se permite la comunicación, garantizando, además, de algún modo, que todos los jugadores cumplirán lo acordado, la cooperación se convierte en la opción más beneficiosa tanto para cada uno de ellos como para el conjunto. Sabiendo esto, cualquiera que haya leído las noticias publicadas ayer y hoy en OKDIARIO entenderá perfectamente los escritos que ayer presentaron, a la vez, en la Audiencia Nacional, las defensas del presunto testaferro y amigo de José Luis Rodríguez Zapatero, Julio Martínez Martínez, y las del presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, y el CEO de la aerolínea, Roberto Roselli.

Lo mejor es siempre cooperar si se tiene la absoluta seguridad de que el otro jugador va a cumplir lo acordado. El testaferro Julio Martínez tenía que ir hoy a declarar ante el juez José Luis Calama en la Audiencia Nacional y tenía que hacerlo sin saber lo que, a su vez, declararán en su momento el presidente y el CEO de Plus Ultra, así que, todos a la vez, cogiditos de la mano, se presentaron ayer en el Registro de la Audiencia Nacional y presentaron los escritos que, entre ellos y sus abogados, debían llevar bastante tiempo negociando con la fiscalía y, seguramente, también con el juez.

Y como sois muy listos, que por eso os informáis en OKDIARIO, vosotros también os habéis dado cuenta de que el que se ha quedado fuera de este juego del prisionero ha sido el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que se ha convertido en el premio de este juego.

Las matemáticas, de las que tanto beneficio ha venido sacando hasta hoy Zapatero, aplicando perfectamente el 1% sobre el importe conseguido por la aerolínea Plus Ultra para cobrar su comisión, según han declarado en sus escritos el resto de jugadores de esta partida; sumando y multiplicando para que el dinero llegara a raudales a la empresa de sus hijas, Alba y Laura; y restando y dividiendo para no tener que declarar a Hacienda las joyas de la reina de Saba que él dice que le costaron una nadería cuando están tasadas en millones; esas mismas matemáticas han convencido al resto de implicados en este juego para dejarlo con el culo al aire.

Pero no ha hecho más que empezar. Zapatero no rescató a Plus Ultra, lo hizo la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), propiedad del Gobierno, y el Consejo de Ministros, que dio luz verde al rescate en marzo de 2021. Dicen los testigos que Zapatero ha cobrado por lo que los otros, presuntamente, habrían prevaricado. Primero dijo que todo eran bulos de la fachosfera y luego que es lawfare de la justicia franquista. Ahora que los testigos le delatan, Pedro Sánchez dirá que las matemáticas son nazis.

Lo último en Opinión

Últimas noticias