Opinión

Marruecos cocina a fuego lento su venganza contra Sánchez

Marruecos no ha respondido aún con hechos a lo que considera una afrenta intolerable por parte del Gobierno de España: la  hospitalización en Logroño de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, contra quien, como informó OKDIARIO, pesa una denuncia por violación. Por ahora, Rabat se ha limitado a calificar de «grave» el apoyo del Ejecutivo socialcomunista a uno de los principales  enemigos de Marruecos, pero el el servicio diplomático español, que conoce cómo se las gastan nuestros vecinos del sur, ya ha advertido a la ministra González Laya de que la respuesta de Marruecos vendrá en forma de un aluvión de pateras a las costas españolas.

Marruecos pidió una respuesta urgente ante lo que consideró una osadía por parte de España, pero, dado que la situación no ha cambiado, ya prepara su venganza: bajará de forma sensible el control en sus costas, lo que se traducirá en que las pateras con rumbo a España se multiplicarán de forma exponencial en los próximos meses. El problema de la inmigración ilegal puede estallarle a Sánchez en las manos si Marruecos practica la política de la «permisividad».

Desde el Gobierno de España se ha justificado la estancia hospitalaria de Brahim Ghali «por razones humanitarias», pero el argumento no convence en absoluto a Rabat, que considera el hecho como una afrenta del Ejecutivo socialcomunista español. El hecho de que Podemos, socio de Gobierno de Sánchez, mantenga excelentes relaciones con el Polisario, ha dificultado en los últimos meses las relaciones con Marruecos, pero ahora, con la hospitalización en España de Ghali, la situación ha alcanzado niveles de tensión que no se vivían desde hace años. De modo que se le abre un nuevo frente al Gobierno de Pedro Sánchez. Y no es precisamente menor, porque Rabat es plenamente consciente de que responder con un «ejército» de pateras es lo que más daño puede hacerle al Ejecutivo socialcomunista.